miércoles, 13 de octubre de 2010

BASES MILITARES y …“La Amazonia una de las regiones más ricas de la Tierra que está virgen, con riquezas gigantescas y virtuales en el corazón de América del Sur”…



 
Jornada 200 Aniversario del Primer Grito de Independencia del 10 de Agosto de 1809, Sala Maggiolo Universidad de la República.
Montevideo, Uruguay. 7 de agosto de 2009

 
Hoy es un día para los amigos del Embajador de Ecuador de enorme satisfacción porque ellos abrieron la ruta de la primera independencia de América del Sur, de América Latina y América del Sur. Y ahora en este segundo festejo me parece se acaba de iniciar o por lo menos, yo estoy muy hondamente impactado, una lucha frontal por la Segunda Independencia. Esa lucha frontal empieza a iniciarse en estos días con la instalación de bases militares norteamericanas en el estado de Colombia, entre Venezuela y Brasil y el Ecuador y que, en mi opinión, es el acontecimiento que va a definir todos los próximos pasos del año. O sea que ya empieza a ser discutido y cuestionado- yo diría, la historia de América Latina desde su independencia- un conjunto de repúblicas liberales dependientes del imperio ingles y de la cultura francesa, en su conjunto que salimos independizados de una España y un Portugal decadentes y sustituidos por la misma Europa que estaba siendo la unificadora del poder mundial por su inicio de la Revolución Industrial que coincidió con nuestra independencia, no con nuestra industrialización, que es reciente. Entonces fuimos dependientes, ya no de España, sino fundamentalmente de Inglaterra y Francia hasta, diríamos en forma nítida, fines de la guerra del siglo XIX. A fines del siglo XIX se proyecta una nueva sombra competitiva del Imperio anglo francés sobre el conjunto de los paisitos de América Latina con la protección de el gran salto industrializador de los Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo XIX que desde la primera llamada a un Congreso Panamericano en 1899 lo convierte ya en primera potencia industrial, ni Alemania se le acercaba, era ya la primera potencia pero todavía estaba ocupado en sí mismo, todavía estaba ocupado en su desarrollo continental de gigantescos espacios vacíos ocupados por indios Sioux en tribus dispersas, pero no con mundos intensamente ni densamente poblados.

 
Entonces los Estados Unidos llega por una emigración europea inmensa, sin igual en la historia, muy superior a la que hubo en América Latina, muy superior, y se constituye virtualmente en la primera potencia mundial ya desde 1890 cuando comenzó simultáneamente el panamericanismo . Esa situación repercute en el desplazamiento paulatino de la Europa inglesa y francesa durante todo el siglo XX hasta la Segunda Guerra Mundial.
En la Segunda Guerra Mundial se consuma el pasaje de toda América Latina a ser una dependencia no anglo francesa sino norteamericana. Y la OEA, al final de la guerra, una Europa deshecha, se liquida el imperio inglés, el francés, etc., etc. y los Estados Unidos convoca a sus nuevos vasallos a una
Organización como la OEA que se funda creo que en 1948 .

 
Uno ya era contemporáneo de todos los hechos y lo sentía intensamente, porque yo me ubiqué en la historia de América Latina a partir de las luchas por la no intervención del Dr. Luís Alberto de Herrera, que nada tienen que ver con el herrerismo contemporáneo de estos de ahora que son una rémora de blancos independientes; esa es la verdad, descendientes de Eduardo Rodriguez Larreta , no de Herrera, incluso el nieto, que es el cónyuge de la blanca independiente de su mujer.

 
Entonces estamos hoy en una nueva etapa histórica que se abre. Por eso hablo en ocasión a Ecuador porque en Ecuador está la frontera de más alto riesgo de América Latina hoy.
Es algo que ya empezó antes del anuncio de las siete bases norteamericanas porque en el momento que Estados Unidos necesita más bases militares en América Latina, las necesita como nunca, Ecuador se permitió la independencia de sacar su única base militar de Ecuador.

 
Estos acontecimientos me han ido enseñando, y esto, no lo sabía con nitidez hace cinco días, recién ahora, estoy adquiriendo la sensibilidad de la nueva época histórica que se abre para ecuatorianos y uruguayos, para brasileros y argentinos, para todos los sudamericanos se abre una historia sudamericana: se inicia la batalla por América del Sur. América del Sur fue mansa dependencia de los Estados Unidos en el conjunto de América Latina, mansa y relativamente suave independencia mercantil solamente pero, ha ido adquiriendo energía, Brasil se empieza a transformar en una de las potencias mundiales emergentes, ¿Y qué tiene Brasil? Nada menos que la Amazonia una de las regiones más ricas de la Tierra que está virgen, con riquezas gigantescas y virtuales en el corazón de América del Sur.
Y lo de las siete bases no apoya a una guerrilla insignificante inventada por un Moscú que desapareció hace ya veinte años, porque fue la única guerrilla organizada directamente desde Moscú, no de La Habana, la única guerrilla que hubo hecha por jefes formados en Moscú, no en La Habana, fue la de Colombia, la que está ahora.

 
O sea que es una guerrilla, una astilla que sobrevive hace veinte años. Una especie de excepción de lo que fue las guerrillas en toda América Latina que tuvo otras lógicas y otros pensamientos aun a pesar de ellos. Entonces, nos encontramos con que la OEA se hace en el 48, los pactos de defensa son el año antes por toda América Latina entera y sigue una hegemonía mansa y tranquila en su conjunto, hasta que esa hegemonía se empieza a quebrar con distintos movimientos que tuvieron enormes dificultades, que hubo capitulaciones, que un Haya de la Torre es un genio que augura los grandes populismos nacionales, que termina siendo un capitulador y engendrando hijos capituladores como el que está hoy en el Perú.
En fin una historia muy compleja, muy dura por la hegemonía de la OEA o sea, los estados de América Latina entera y de Estados Unidos ; era la victoria del panamericanismo consolidado definitivamente, e institucionalizado, después de la Guerra Mundial, con los Estados Unidos, primera potencia mundial inatacable.

 
Y pasamos así medio siglo y en ese medio siglo más desapareció la bilpolaridad USA- URSS y quedó el único rey, en un instante de una ideologización mundial absoluta se evaporaron las antinomias antiguas y uno se decían cuándo empezaran a nacer las antinomias modernas y yo he sentido que en estos días que las antinomias modernas desde nuestro ángulo han empezado a nacer en estos días. Y han empezado a nacer, primero en los incidentes en la frontera de Ecuador por una guerrilla expirante, única porque es la única que vino de Moscú, no de La Habana, de Moscú . La única sin conexiones con el resto de todas las que pasaron por acá.
Cuando pasaron por acá, hace 8 años hablaron conmigo …..Y yo les dije: Literatura fantasmal. No, queridos. Estamos?...

 
Entonces viene esto por una guerrilla fantasmal que sólo sirve para el pretexto de los poderosos para encontrar los modos de autoperpetuarse y engendrar peligros imaginarios. Y así estamos. Entonces, me parece a mi que este Centenario de Ecuador, coincide con un segundo Centenario que es en esta rememoración de la Primera Independencia y la primera atomización de toda América Latina; sociedades apenas agrarias, mercantiles y agrarias sin industria, etc etc., que han ido penosamente luchando por industrializarse durante el siglo XX en diferentes rumbos y que eso ,hoy, ya es parte del espíritu de los que quieren hacer andar a América Latina y, entonces uno ve que los Estados Unidos hacen una serie de bases en el Continente, cosa que no había ocurrido nunca, que van del Caribe, que es su mar interior, porque la verdad es que: México, América Central y el Caribe forman parte de la frontera de seguridad absoluta de los Estados Unidos y ese es un mundo que, yo tengo familiares íntimos en las islas del Caribe, pero son como nosotros, son una parte de nosotros pero que van a ser los últimos en llegar, no tienen más remedio; porque están en la panza del poderoso, están demasiado cerca. Nosotros podemos intentar de inventar nuestra independencia todavía. Me parece que en los incidentes ecuatorianos que hubo hace dos meses, o algo así, en los incidentes que hay hoy por el mismo núcleo que le da la entrada a un sistema de bases del Atlántico y el Pacífico y llega al corazón, apunta al corazón de la Amazonia entera, una de las zonas más ricas del mundo todavía no controlada por el hombre, que los Estados Unidos quieren controlar, por eso las bases apuntan. No les hace falta ese sistema de bases contra Venezuela, no les hace falta el sistema de bases contra el Ecuador, ese sistema de bases les hace falta contra Brasil. Brasil es el único cuerpo realmente importante de América del Sur entera, es una mitad unificada con nueve países hispanoparlantes, castellano-parlantes, que no estamos unificados, que estamos separados; nos complacemos en ser enanos perpetuos. Entonces apuntan al corazón de América Latina porque sienten que Brasil empieza a figurar en las potencias emergentes, con China, la India se juntan, lo invitan los árabes, los ricos del mundo se lo disputan y eso implica para los Estados Unidos, qué?
Que pierde en América del Sur y ¿hacia donde va?
Hacia el corazón de la Amazonia, hacia corazón del centro de poder fundamental de América del Sur y que es el que tiene más recursos para explotar todo eso, él es el que tiene más recursos.

 
Y entonces acabo, lo que quería decir es que el homenaje al segundo siglo de Independencia de Ecuador es en víspera o en el el comienzo de nuestra lucha por la tercera independencia, hubo una segunda independencia de ingleses y franceses, no lograda por nosotros, sino por las decadencias de Inglaterra y Francia en la Segunda Guerra Mundial y su sustitución definitiva por Estados Unidos. Ahora comienza una lucha en que no hay alternativa o seremos dependencia absoluta y radical de los Estados Unidos y de sus ejércitos y de su poder o nos tendremos que unir para ser alguien en el curso de este tiempo. Saludo al embajador de la frontera de mayor peligro para toda América del Sur!!

 
Alberto Methol Ferré


 

“ AQUELLOS VIENTOS SE CONVERTÍAN EN TEMPESTADES”







El Uruguay como Problema



El Uruguay como Problema,

 
El Uruguay como Problema, libro publicado por el intelectual uruguayo Alberto Methol Ferré, constituye  su obra mas destacada. Escrito en 20 días, entre la Conferencia de Punta del Este y la asunción del General Óscar Diego Gestido a la presidencia en 1967, en el medio de la calma de una casa del balneario Las Flores.

Dicho libro, se condensa en 1967, fecha de la primera edición del libro, pero nace como concepción de su autor a fines de los años cincuenta, encime de la ola inquisitiva que acompaño siempre a la crisis del país, tras la pregunta por su viabilidad. En la respuesta a ella, Methol reedita el ejercicio revisionista de la historia que deriva, previo pasaje por una amonestación frente la apatía y la satisfacción nacionales, propias de la década de 1950 en el Uruguay, al cuestionar al Uruguay completo….





Según informaciones proporcionadas por el periodista uruguayo Luis Vignolo, quien comenta en reiteradas ocasiones el trabajo del gran pensador e intelectual Methol Ferré: " En la década del 60 soplaban fuertes los vientos de la latinoamericanización. Desde la CEPAL y sus propuestas de integración de América Latina para la industrialización y el desarrollo. Con los múltiples acuerdos de integración como la ALALC de 1960, en cuya conferencia preparatoria de 1950 participó Methol Ferré URUPABOL, el Tratado de la Cuenca del Plata , el Parlamento Latinoamericano, la gestación del Pacto Andino, entre otras iniciativas unificadoras.



Al mismo tiempo la Revolución Cubana provocaba el deslumbramiento apasionado de las juventudes estudiantiles del continente de un modo contradictorio y contrapuesto al desarrollismo cepalino y los acuerdos regionales, pero en otro sentido convergente con la integración a través de la formación de una conciencia latinoamericana extendida como nunca antes desde la independencia.



También la Iglesia Católica a partir del Concilio Vaticano II engendrará su propia latinoamericanización que se manifestará en la teología latinoamericana, de la que Methol es un precursor desde la revista Víspera, y en Medellín y posteriormente en Puebla , donde Methol tuvo un papel protagónico .



El Boom-destaca Vignolo- de la literatura latinoamericana será una de las manifestaciones culturales de este mismo proceso de reencuentro regional…

…Aquellos vientos de iban convirtiendo en tempestades y la gran esperanza que esparcían iría acompañada de sangre y enfrentamientos convulsivos. En gran medida guerras calientes de la guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética…



Su obra es dedicada a un argentino Arturo Jauretche, y un brasileño , Paulo Schilling, como expresión de convertir al Uruguay en un nexo unificador entre argetninos y brasileños . Schilling y Erro habían hecho la primera edición. Methol refiere en la dedicatoria que con Jauretvhe habían proyectado hacer juntos un libro sobre "Política y Ejército" de Jauretche y "El Uruguay como Problema" de Methol.



La tercera edición data de 1973 en Buenos Aires, Argentina, con el título "Geopolítica de la Cuenca del Plata" y
como subtítulo, " El Uruguay como problema". Lo


publicó don Arturo Peña Lillo, el chileno radicado en Argentina que se convirtió en el gran editor de la pensamiento nacional…

Esta edición argentina tuvo un prólogo de Arturo Jauretche









NOTAS:

Arturo Jauretche

Ensayista, escritor y político argentino nació en Lincoln, provincia de Buenos Aires en 1901-1974). Jauretche militó en su juventud en el Partido Conservador para luego enrolarse en las filas yrigoyenistas. En 1930 fue protagonista de la lucha callejera contra los gobiernos de los generales José Félix Uriburu y luego de Agustín P. Justo y participó en actividades de riesgo especialmente en los combates de San Joaquín y Paso de los Libres, Corrientes, el 29 de diciembre de 1933 donde fue tomado prisionero luego de este último levantamiento radical. En las luchas internas del radicalismo dirigió los grupos "Continuidad Jurídica" y "Legalista" que se oponían a la dirección de Marcelo Torcuato de Alvear.

Fue inspirador y motor del movimiento denominado FORJA, en el que juntamente con Raúl Scalabrini Ortiz, Gabriel del Mazo y Luis Dellepiane, enfrentó a la conducción oficial partidaria dominada por el "alvearismo". Hábil polemista, su obra y su pensamiento tuvieron gran influencia en amplios sectores del nacionalismo democrático. Posteriormente, con el surgimiento del peronismo, Jauretche adhirió a los principios del recién nacido movimiento justicialista. Desde 1946 hasta 1951 fue presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y, al producirse la Revolución de 1955, volvió a la lucha política "en defensa de los diez años de gobierno popular". Especialista en temas políticos, sociales y económicos, Jauretche fue el mentor de obras como "El Plan Prebisch"," Prosas de hacha y tiza ",Los profetas del odio", "El paso de los libres", "FORJA y la década infame", "El medio pelo en la sociedad argentina" y el "Manual de zonceras argentinas", entre otras obras. Divulgador de originales ideas que guiaron al movimiento popular, Jauretche murió en Buenos Aires el 25 de mayo de 1974, cuando tenía 73 años.ttp://www.todo-argentina.net/biografias/Personajes/arturo_jauretche.ht.



Peña Lillo: " El audaz impulsor de las letras argentinas": " un editor de raza"



El editor Arturo Peña Lillo, chileno de nacimiento, pero quien pasó toda su vida en Argentina, donde impulsó a algunos de los autores más importantes de ese país, murió el 20 de marzo de 2009 a los 91 años de edad en la ciudad de Buenos Aires, informaron fuentes del sello Ediciones Continente.

Nació el 30 de agosto de 1918 en la ciudad de Valparaíso, y se mudó a Argentina a los dos años de edad con toda su familia.

Al mismo tiempo que se ganaba la vida trabajando como lavaplatos, ayudante de una imprenta y bolero, Peña Lillo se interesó en los textos de Alejandro Dumas, Víctor Hugo y Roberto Arlt.

Una anécdota cuenta que el joven Peña un día se paró frente al periódico bonaerense Crítica, se quitó la camisa y mostró su torso desnudo, donde pintó frases de varios autores en boga en aquel entonces.

Dicho golpe de audacia le valió trabajar en la revista Radiolandia, donde llegó a ser delegado sindical. Sin embargo, poco tiempo después fue despedido por organizar una huelga. Luego de esa experiencia, ingresó a la editorial francesa Hachette, donde permaneció por más de siete años.

A partir de entonces, Peña Lillo se dedicó por completo a sentar las bases de su futuro trabajo como editor. En 1954 fundó un pequeño sello que aún lleva su nombre, con el cual lanzó más de 400 títulos hasta 1982.

Entre sus méritos principales esán difundir la obra de algunos de los autores argentinos más importantes de su época, como Raúl Scalabrini Ortiz, José María Rosa, Jorge Abelardo Ramos y Norberto Galasso.

La editorial de Peña Lillo incluso publicó el libro El idioma de los argentinos, de Jorge Luis Borges, por el cual este autor recibió sus primeras regalías.http://www.jornada.unam.mx/2009/03/22/index.php?section=cultura&article

ESTADOS CIUDAD A ESTADOS CONTINENTALES

De los estados-ciudad al Estado Continental Industrial

   
 

Alberto Methol Ferré

http://www.globalizacion.org/integracion/MetholFerreAmericaSurEstadoNacion.htm    

Soy un uruguayo, es decir, un argentino oriental; ustedes son argentinos occidentales. Por eso no voy a hablar sobre aspectos o anécdotas de la política interna de ustedes, porque en eso me enseñan a mí, pero si hacer una reflexión sobre el marco general que nos abarca a todos, para procurar entender qué nos está ocurriendo.

Porque las protestas, los cacerolazos, si no tienen una arquitectura y un horizonte que les permita la comprensión del acontecer y sus hitos esenciales, es una acción sin rumbo y que se va a perder en mil esfuerzos dispersos. Solamente un pensamiento unificado, arraigado en nuestra historia, hijo de nuestra historia, permitirá reencontrar rutas reunificadoras.

Lo que voy a hacer hoy va a ser un retomar algunas ideas de un argentino que ustedes y yo estimamos mucho, y que pienso no han sido desarrolladas nunca suficientemente en la Argentina. Me refiero a las ideas de Perón, que repitió en varias oportunidades, respecto a tres etapas históricas fundamentales: los "estados-nación", los "estados continentales" y finalmente el horizonte último, un "estado mundial". Ése era para Perón el marco básico de los siglos XX, XXI y quizás del XXII. Él sostenía que ahora estábamos en el pasaje de los estados-nación a los estados continentales, y que esos era la política mundial hoy; luego vendría el pasaje de los Estados Continentales al Estado Mundial. Entonces, reflexionando sobre ese acontecer, decía aquello de "el año 2000 nos va a encontrar unidos -o sea, con un estado continental- o dominados", porque en su pensamiento estaba que aquellas naciones que no lograran conformar un "estado continental" iban a desaparecer como centros de autonomía. Pienso que la historia hoy nos muestra que estamos en la batalla fundamental para el gozne entre la nación, las "nacioncitas" de América del Sur, y el estado continental de América del Sur. Lo vamos a explicar en esta noche en forma muy rápida y esquemática.

¿Cómo y cuál es la realidad hoy, de los estados-nación? Está el órgano mundial de las Naciones Unidas, y la idea del estado-nación es la idea que se usa para todos los acontecimientos que hoy acaecen en la historia. El conjunto de todas las sociedades públicas se llama "Naciones Unidas". Hay, según parece, 194 estados-nación en las Naciones Unidas. 194.

En esas 194 está la China, el Uruguay, el Paraguay, los Estados Unidos, están las islas de Jamaica o Madagascar... Hay la multiplicidad más enorme de dimensiones y situaciones, para las que se usa el mismo concepto de "estado-nación". Pero evidentemente si yo digo "Hay 194 estados-nación en el mundo actual", digo algo que hace ininteligible al mundo contemporáneo, porque estoy aplicando el mismo nombre a elefantes, gorriones y moscas, a una diversidad de situaciones tan heterogénea que el nombre resulta completamente equívoco. Decir que los Estados Unidos es una nación, decir que la isla de Santo Domingo son dos naciones, hace que la idea de "nación" se vuelva casi inusable para interpretar ningún acontecimiento. Entonces es indispensable hacer un discernimiento mínimo de ciertos tipos básicos de naciones.

En esos varios tipos de naciones podemos discernir, en el arranque, en el proceso de la historia, cuales fueron los Estados-Nación que se convirtieron en ejemplares en el mundo. ¿Cúales son? Fue en el centro mundial europeo, en el momento en que Europa era el centro unificador del mundo, y que comenzaba la revolución industrial, que apareció el primer estado nación arquetípico que fue Inglaterra, Gran Bretaña. Al iniciarse el siglo XIX, o sea en el momento de las luchas por la Independencia, emergía el primer gran estado-nación industrial  del mundo, que iba a ser el poder hegemónico y paradigma de la modernidad. El segundo estado que se convierte en estado-nación industrial, en la primera mitad del siglo XIX, es Francia. Inglaterra y Francia se convierten así en los modelos del estado-nación industrial emergente. Por eso el primer gran economista de la sociedad industrial va a ser un inglés, David Ricardo, con su célebre obra Principios de Economía Política de 1817 –en plena lucha de nuestra emancipación-, y la primera reflexión orgánica sobre una sociedad industrial va a ser de un francés, Claudio de Saint-Simón, en su obra El sistema industrial de 1821. Ricardo y Saint-Simon, entonces, son el comienzo de un nuevo tipo de pensamiento, sobre un nuevo tipo de sociedad emergente y protagonista en el mundo. Los que no fueran estados-nación industriales iban a ser el coro de la historia, los comentadores de la historia, los receptores de la historia hecha por otros. Para ser protagonistas en la historia había que ser al estilo de la sociedad inglesa y luego la francesa. Primera mitad del siglo XIX.

Durante la segunda mitad se da la gran lucha alemana e italiana por la "unidad nacional". Para generar un gran estado industrial, Bismarck va a culminar la unidad alemana que había sido aprontada por el Zollverein, la unión aduanera entre los micro estados alemanes. Esa unidad permite el gran salto industrial de Alemania, que al término de la era de Bismarck se ha convertido en la primera sociedad industrial de Europa, mayor que la inglesa. Y en Italia, en forma menor, los industriales del norte, de Milán, de Turín, del Piamonte, generan la unidad italiana para ampliar su mercado y poder irrumpir en la lógica de los Estados que podían llegar a ser protagonistas de la historia. Si no, se era Estado del coro. Los enanitos del coro. Luego viene, a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, un quinto Estado, esta vez en Asia. Es la irrupción novedosa de Japón, que inicia en el Asia el primer gran estado-nación industrial. Es un acontecimiento insólito en la época.

Hay, pues, cinco grandes estados-nación industriales que irrumpen en el siglo XIX como los dinamizadores. Estos cinco estados forman parte hoy del Club de los Siete. O sea, que entre los siete países más ricos del mundo, más industriales del mundo, están los cinco que entraron al nivel de estado-nación industrial  en el siglo XIX. Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Japón.

Pero hete aquí que en ese mismo siglo va a ir apareciendo un nuevo Estado al margen del centro mundial de poder. Ese estado al margen del centro es un estado de dimensión insólita, lograda a través de una capacidad expansiva insólita, que durante el siglo XIX hace su expansión hacia el oeste: los Estados Unidos de Norte América. Con esa expansión, y con la victoria del norte industrial sobre el sur esclavista y agrario, a partir de 1865 se empieza a engendrar un nuevo, y gigantesco, estado-nación industrial. Que llega de océano a océano, porque ocupa gran parte de México: Texas, Nuevo México, California. Y ahí aparece la visión de Ratzel. Federico Ratzel es un antropólogo alemán y el fundador intelectual de la geopolítica alemana. A Ratzel lo envían a Estados Unidos en la década de 1870, o sea en pleno despegue industrial de los Estados Unidos, y fruto de su viaje escribe, en 1880, Los Estados Unidos de Norteamérica. Ratzel se siente allí como Liliput en el país de los Gigantes. Por ejemplo, él admiraba la eficacia de los ferrocarriles alemanes, y se encuentra que los Estados Unidos están atravesados por tres o cuatro líneas transcontinentales que van del Océano Atlántico al Océano Pacífico; y unas locomotoras que eran dos o tres veces más potentes que las locomotoras alemanas, porque para atravesar el continente entero en forma rentable la locomotora tenía que arrastrar muchos más vagones. Entonces ve todo lo europeo pero en proporciones gigantescas. Nacen los rascacielos, cuantitativamente todo adquiere dimensiones fantásticas. Ratzel es impactado hondamente por esta realidad. Estados Unidos culmina el ciclo interno de su industrialización al completar su marcha hacia el oeste, alrededor de 1890. Ha cumplido la etapa de colonización interna sin incomodar a ninguna potencia, ya que todas estaban por entonces en Europa. La única víctima había sido México. Entonces ese nuevo actor, en las márgenes del centro de poder mundial, llega a los dos océanos y comienza, con el Almirante Mahan, con Theodore Roosevelt, el primer Roosevelt, la priorización del Océano. Tomar relación con el océano es tomar relación con el mundo. "Pensar el océano" es "pensar el mundo", porque casi las tres cuartas partes de la tierra son la masa marítima oceánica. De manera que los cowboys empezaron a transformarse en marines; o sea, a tener preocupaciones mundiales. Los primeros que expresan ese cambio, Mahan, Roosevelt, Henry Cabot Lodge y otros, son llamados -porque es el término que se populariza en la época- los "imperialistas". Porque miraban el mundo por primera vez, eran yankees que miraban el conjunto del mundo; antes no había ocurrido; antes era el asunto del Far West, una marcha interna. Ahora empieza la externa. Esa es la razón del conflicto con España, en Cuba y Filipinas, es la razón de la creación de Panamá, para la construcción del canal. Porque de ese modo Estados Unidos supera el problema de la comunicación marítima de sus dos litorales. El canal de Panamá le permite una comunicación inmediata y la posibilidad de tener la máxima presencia tanto en uno como en otro océano. Por ello también sobreviene la anexión, en el mismo año de la Guerra de Cuba, 1898, de Hawaii. Hawaii había sido invitada a la primera Conferencia Interamericana de 1898, cuando era independiente, pero en el año 1898 la anexan como camino a Oriente y camino a las Filipinas, que va a ser su base estratégica entre el sudeste asiático, la China y el Japón, en el corazón del Extremo Oriente.

Todo ese proceso llama finalmente la atención de Europa, y Ratzel escribe sobre esto, que es decir sobre el mundo, sobre la geopolítica mundial. En esencia, Ratzel dice: la era de los estados-nación industriales, que ha sido el siglo XIX, ha sido derogada sustancialmente, porque de ahora en adelante, el siglo XX, va a ser la "era de los Estados Continentales Industriales". De ahí le viene a Perón esa idea, que paradojicamente ningún argentino se ocupó en saber de dónde venía y por qué venía. Era un rótulo, pero no pensamiento, para la mayoría de sus propios compatriotas. Entonces Ratzel llega a la conclusión de que Europa está "liquidada", porque Alemania no puede enfrentar a Estados Unidos, Inglaterra tampoco, Francia tampoco. ¡Son paisitos! Estados Unidos implica varias Alemanias, Francias, Inglaterras. ¡Ninguno puede con la escala de Estados Unidos! ¡Todos son secundarios!

Se terminó el poder de Europa, se terminó Europa. Lo dice Federico Ratzel, que murió en 1904 y que advierte entonces: si Europa no se une y forma un nuevo Estado Continental, no va a tener ningún protagonismo más en la historia. Va a tener la ilusión, conservará la ilusión de que es todavía protagonista, pero en esencia hay otro que ya es más que ella entera. Así que de la forma en que venía Europa, era perder el tiempo. Y se interroga más: ¿Quién podrá hacerle frente a este poder continental que abre la "era de los estados continentales"? Si Europa se une y forma una "Unión Europea", en una de esas puede. Pero hay que inventar un nuevo tipo de nación; si no, es la muerte. Y percibe que puede aparecer otro competidor: Rusia. Rusia había comenzado, en la década de 1890 su despegue industrial, en algunas zonas básicas. Se mantenía igualmente como un gigantesco mundo campesino, pero al comenzar la Primera Guerra Mundial el producto industrial de Rusia era levemente mayor que el de Francia. Eso no se percibía con facilidad debido al gigantesco mundo campesino que envolvía esos núcleos industriales, y por ello parecía mucho más atrasada de lo que estaba. Y Ratzel concluye que si Rusia lograba mantener una industrialización acelerada, y unificaba las múltiples etnias que integraban el Imperio, entonces podía constituirse en el único poder continental capaz de enfrentar a los Estados Unidos de Norte América. Y nadie más. Cuando dijo todo esto, anunció la lógica de la historia del siglo XX que hemos vivido todos nosotros. La anunció al comenzar el siglo. Los Estados Unidos, que para Ratzel eran ya el poder máximo, pero virtual aún, a principios del siglo XX, iban a lograr fructificar esa virtualidad de "primer estado continental industrial", recién en la Segunda Guerra Mundial. Tardaron cincuenta años en hacer público y notorio, ante el mundo entero, que eran el máximo poder mundial.

En ese mismo instante del novecientos aparece la primera generación en América Latina que empieza a repensar la unidad continental. Es la generación de José Enrique Rodó, de Manuel Ugarte, de Rufino Blanco Fombona, de Francisco García Calderón, de la que luego derivarán Perón y otros. Estos del 1900, sin la percepción orgánica y sistemática de Ratzel, vieron lo mismo. O sea, advirtieron la emergencia del poder de los Estados Unidos, que se hace visible en la guerra de Cuba de 1898, y dijeron: ŒEstados Unidos es el nuevo paradigma del poder; o los enanitos que nos hemos repartido en la crisis del Imperio Español hacemos la Patria Grande unificada, o estamos fritos¹. Es decir, no con la nitidez de Ratzel, con el armazón intelectual de Ratzel, pero los latinoamericanos del 900 sienten y perciben lo mismo: que las patrias chicas y enanas del sur no iban a ser nada si no se unían. Y entonces afirman que tenemos que pasar de los "Estados Desunidos del Sur" a los "Estados Unidos del Sur". Y ésa es la tarea que propone esa generación, en que por primera vez se repone -contemporaneamente a Ratzel- una política continental latinoamericana, para superar lo que para ellos era el enanismo de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, todos países enanos.

El primero que escribe de estas cosas es Rodó, con el Ariel, que aparece en 1900. Es muy interesante. Rodó en el Ariel habla como el profesor universitario que le dice a sus  estudiantes: cada generación necesita acuñar un mensaje nuevo, responder a una nueva necesidad de la historia, y yo quiero ayudarlos a pensar qué idea nueva pueden aportar ustedes a la historia. Esa idea, que era su obsesión ya de años antes, es la unidad moral e intelectual de América Latina. Y les advierte a esos muchachos, que son el público imaginario de su libro: si no vamos hacia la unidad de América Latina, no vamos a salir del polvo de la historia; vamos a no ser, definitivamente. Es decir, les señaló a los jóvenes nada más que un horizonte nuevo, porque ellos no sabían ni la historia de América Latina. Todos habían nacido en, y conocían la historia del Uruguay solo, la historia del Paraguay solo, de la Argentina sola. Porque todo ocurrió para que la Argentina fuera sola, para que el Uruguay fuera solo, para que Chile fuera solo, para que Ecuador fuera solo. Y él dijo ¡no! ¡Tenemos que repensar todo! Desde la unidad. Eso se había interrumpido desde 1826, con fracaso de Bolívar en confederar el conjunto de las repúblicas emergentes y fundar lo que él llamaba una Nación de Repúblicas Confederadas. Entonces esta reposición de la tarea unificadora se inicia en Montevideo, por inspiración de Rodó, con la realización, en 1908, del Primer Congreso Estudiantil Latinoamericano. Llegan estudiantes del Perú, de Chile, de la Argentina, de Brasil, del Paraguay, y es el comienzo de la organización de las juventudes latinoamericanas, promovido por Rodó. Él sólo podía persuadir a los que no eran adultos. Porque los adultos estaban en otro mundo, el mundo agroexportador hacia Europa. El Uruguay iba hacia Europa, la Argentina iba hacia Europa, Chile iba hacia Europa, nadie se comunicaba entre sí. No teníamos vínculos económicos serios entre nosotros. Recién los empezamos a tener a fondo hace quince años. A fondo, hace quince años. Antes no. Todos nos habíamos afirmado haciéndonos extraños del vecino; lo que no debíamos conocer era al vecino; más bien debíamos diferenciarnos del vecino. El vecino era el malo, el idiota, y yo era el bueno. Y como éramos tan iguales, tuvimos que inventarnos un conjunto de enemistades vecinales, como las peores aldeas. Aldeanos insoportables. 

Este proceso que estoy describiendo fue muy claro, y se dió inicialmente entre el año 1900, en que aparece el Ariel, y el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. El argentina Manuel Ugarte es el primero que ofrece una síntesis, histórica y política, del conjunto de América Latina, en el libro El porvenir de la América Española, publicado en 1910. hasta entonces, en pleno siglo XX, no había ninguna visión de conjunto de América Latina. Era la primera vez que alguien se ocupaba de pensar el conjunto. Al año siguiente, 1911, apareció La evolución política y social de Hispanoamérica, del venezolano Rufino Blanco Fombona. Blanco Fombona le pidió además a Rodó que escribiera un Simón Bolívar; y Rodó, por esas cosas exóticas, ya que ni la acción ni la influencia de Bolívar llegaron nunca al Uruguay, había hecho composiciones sobre Bolívar desde los once o doce años. Y Rodó hizo entonces su Bolívar, el unificador del sur, en 1912. El mismo año de 1912 se publica Las democracias latinas de América del peruano Francisco García Calderón, y al año siguiente La creación de un continente, dos obras extraordinarias donde ya el tema de la unidad va adquiriendo más forma; a punto tal que García Calderón termina insinuando que quizás el destino unificado de Sudamérica esté en la emergencia nueva de Argentina y Brasil. En vísperas de la Primera Guerra Mundial, la generación del 900 había alcanzado la primera visión totalizante de América Latina.

En abril de 1918 Manuel Ugarte es el único orador en el acto inaugural de la primera gran organización estudiantil, la Federación Universitaria Argentina, la FUA. Dos o tres meses después estalla la Reforma Universitaria en Córdoba, que le brinda nueva dinámica al proceso iniciado con el Ariel, dando cauces institucionales al movimiento juvenil universitario latinoamericano. El estudiantado es, entonces, el primer heredero del latinoamericanismo. Y lo pudo ser, digamos, por las "idealidades". ¿Por qué? Porque los adultos, la gente "seria", pensaba de otro modo. En todo caso, alguno se habrá pegado un susto al escuchar al hijo hablando de la "unidad"... con los países sudamericanos. Y dirían cosas como "¡Estos chiquilines no saben que no tenemos vínculos ni con Chile ni con Bolivia! ¡Perder el tiempo! ¡Hay que ir a París, a Londres, a New York! No sean bobetas, nosotros tenemos vínculos con los importantes; ustedes ¿qué quieren con otros enanos inferiores? ¿Para qué?".

Pero el río siguió, y fue del mundo estudiantil que surgió la gran marea nacional populista. También fue de ese mundo que surgieron las primeras visiones políticas de la industrialización de América Latina, con el gran teórico inicial que fue Víctor Raúl Haya de la Torre y la Alianza Popular Revolucionaria Americana, el APRA. Haya de la Torre es la primera teorización general para superar las "polis oligárquicas" de América Latina. Polis oligárquicas, porque lo que se llamaron "naciones", en América Latina, fueron rótulos. Eran rótulos de algo que en realidad se trataba, tan sólo, de un conjunto de "ciudades antiguas". Porque el Imperio Español se descompone al iniciarse el siglo XIX, en un conjunto de "ciudades-estado antiguas". Son ciudades-estado antiguas que controlan un enorme hinterland, inimaginable para ningún europeo; pero eran ciudades-estado del tipo mediterráneo, formadas por comerciantes, terratenientes, y artesanos, y el resto eran los ilotas. No votaban ni eran nada en el orden de la polis. Nada. Cuando en el Œ900 Rodó hace el Ariel, en la Argentina Juan Agustín García escribe La ciudad indiana, que es la primera obra importante sobre las ciudades americanas durante la época hispana. Y cuando uno lee esa obra, se da cuenta de que Juan Agustín García, al analizar la "ciudad indiana", lo único que hace es trasladar todas las categorías de análisis de Fustel de Coulanges. De Coulanges fue un gran pensador francés que treinta años antes había escrito una obra memorable, La ciudad antigua, donde narra el surgimiento de la polis en Grecia y de la ciudad en Italia, es decir, de la ciudad mediterránea.

Pues, eso éramos nosotros. Estados-ciudad antiguos, que controlaban espacios gigantescos agroexportadores. Pero no industriales. Todo parecido con una sociedad industrial era una casualidad. Por eso yo llamo al Centenario de la Argentina, en el año 1910, "el canto del cisne de la ciudad antigua". Era una ciudad anacrónica en sus bases, enormemente rica, si, pero una riqueza que carecía de toda potencialidad porque todos los inventos eran de otros. Los inventos de la modernidad eran de otros. Acá, los grandes estancieros lo único que podían hacer era llevarse en el transatlántico una vaca para ordeñarla durante el viaje, para que la nena tuviera leche fresca. Y no podíamos exportar ninguna cosa con valor agregado suficiente. Ese era el fondo de la cosa. Con una gigantesca renta agraria comprábamos los objetos de la modernidad, teníamos la mímica de la modernidad, pero nada más que la mímica. Ese es el fondo de la cuestión. 

Entonces hubo gente que se propuso convertir la mímica en realidad, y fue el surgimiento de las tres consignas básicas que yo intento sintetizar del nacional populismo latinoamericano, que se ha convertido en una palabra peyorativa de los sociólogos académicos, de los yanquees o antes de los rusos. El "populismo" era decretado inferior. Pero es el único pensamiento importante que surgió en América Latina desde sí misma, y generó a Haya de la Torre en Perú, a Vargas en Brasil, a Perón en Argentina, a Ibañez en Chile, a Lázaro Cárdenas en México, a Rómulo Betancourt en Venezuela. Fue la primera oleada del nacional populismo en las viejas sociedades agrarias, cuya esencia era una ciudad antigua que domina el hinterland agrario que le rodea. Entonces, en realidad, es la República de Montevideo, no el Uruguay; es la República de Buenos Aires controlando el hinterland, un inmenso hinterland; y la república de Santiago de Chile, y así siguiendo. Donde las oligarquías controlaban todo. Bolívar los llamaba "los potentados que nos dividen". Las ciudades potentadas del mundo agrario o minero exportador.

Entonces comienza la gran lucha por "democratizar", que es la primera consigna del populismo. Pero para democratizar había que "industrializar", porque las sociedades agrarias no daban ocupación y empleo a la multitud. Entonces había que industrializar, que es la segunda consigna del populismo. Pero para industrializar los mercados eran ridículos, chiquititos. Argentina, la Argentina que Perón lucha para industrializar entre 1945 y 1955, tenía diecisiete millones de habitantes. Y Ratzel había dicho, en el Œ900: la Alemania de sesenta millones, superindustrial, ya no juega más el partido, porque no puede con los Estados Unidos... Entonces, ¿qué íbamos a industrializar?

Se trataba entonces de crear un mercado de escala, y ahí aparece el tema de la unificación, que es la tercera consigna del populismo sudamericano. Entonces, para democratizar había que industrializar, o sea ciencia y tecnología, y para eso había que "integrar". Esos temas centrales son todo el nacional populismo naciente, la primera ola del nacional populismo, hecha todavía en los "países-parroquia". Porque aunque añorar la integración, industrializan sustituyendo importaciones. Esto fue necesario, inevitable, pero a la vez la sustitución de importaciones se volvió un obstáculo a superar para la integración. Los microproteccionismos iban a dificultar el entendimiento con los países de al lado, y por último se iban a convertir en el gran freno de los intentos integradores de los años sesenta. De modo que nuestras naciones, Uruguay, Argentina, Perú, Venezuela, eran en realidad polis oligárquicas, ciudades antiguas que acotaron un gran espacio vacío, casi vacío, para el lobby agrario-minero-exportador. Y fuimos las últimas ciudades antiguas hasta la gran crisis mundial de 1929. No hubo antes ningún país con industrialización suficiente como para que esa industrialización incidiera en la vida del país hondamente. Eso empieza después de la crisis del Œ29. Ahí empieza la gran lucha por la generación de la sociedad industrial. Pero entonces todos los líos de entrecasa también juegan su papel. Porque les digo que Raúl Prebisch propone en la CEPAL -o sea, a escala de América Latina- lo que Perón hizo en la Argentina. Pero Prebisch, como sus amigos los socialistas independientes, estuvieron contra Perón, y él se hizo antiperonista. Es decir, se colaron los asuntos de la aldea, porque en las esencias, Prebisch y Perón significan lo mismo. Era el efecto de la lucha por la industrialización argentina que repercutía en el conjunto de América Latina.

Pero Perón representó, dentro del populismo latinoamericano, un nuevo paso, totalmente distinto de lo anterior. Porque Perón, en 1951, busca la alianza de Argentina y Brasil, pensando que la unión debe comenzar con un núcleo básico de aglutinación. Él decía,  exactamente -permítanme que lo cite textualmente, de un librito sobre Perón que publiqué hace dos años-: "La unidad comienza por la unión, y esta por la unificación de un núcleo básico de aglutinación". Para él, la alianza argentino-brasileña era ese núcleo básico de aglutinación de América del Sur. O sea, da un salto enorme con relación a todo el latinoamericanismo anterior: señala el camino principal. El pobre Rodó nos dijo: en el horizonte está la Patria Grande; pero no dejó táctica, no dejó estrategia, sólo dejó el horizonte. Después otros fueron elaborando ese horizonte, y empezaron a corporizarlo en otras cosas, otros pensamientos, y de ahí surgen los nacional-populismos. Pero Perón es el primero que indica un camino a seguir, el primero que transforma eso en una política sudamericana. Porque si no hay discernimiento de lo principal y lo secundario, es decir, si no se descubre y propone el camino principal de acceso a lo que se busca, distinguiéndolo de los caminos secundarios -que pueden auxiliar al camino principal pero que no conducen a realizar lo que se propone- entonces se marcha a los tumbos.

El camino constituye el alma de la realización del destino. Ese es el salto que logra dar Perón. Él dice: el camino fundamental para los Estados Unidos de América del Sur -él usa simbolicamente "América Latina" y politicamente "América del Sur", pero eso es otro punto que no voy a tocar ahora- es el entendimiento de la Argentina con Brasil y con Chile, para generar un poder biocéanico.

Perón apela a Ibáñez. Ibáñez, siendo presidente de Chile en 1928, había llamado a Alejandro Bunge, uno de los primeros argentinos que batalló por la industrialización, desde la Revista de Economía Argentina, fundada por él en 1918, y desde la cual proclamaba la necesidad de unificar el cono sur hispanoparlante a través de un pacto regional. Entonces Ibáñez lo llama en el ¹28, porque quería hacer una unión aduanera -reparen en la fecha ¡1928!- con Argentina y los países hispanoparlantes del sur, Bolivia, Paraguay y Uruguay. No con Brasil. O sea que Ibáñez era un hombre con antecedentes y se daba cuenta que Chile solo era muy poquita cosa. Y hoy, Chile, siendo el único exitoso de América del Sur, sigue siendo demasiado poquita cosa, porque todos somos muy poquita cosa. Yo lo sé hace muchos años, ustedes están aprendiéndolo recién ahora. Lo lamento. Pero Perón ya lo sabía hace cincuenta años. Yo lo aprendí de él, por eso estoy acá. Yo lo aprendí de él, pero la mayoría no lo aprendió de él, ésa es la verdad, y ahora, si no lo aprenden están fritos. Ahora tienen que aprenderlo, porque ahora es como él lo previó: "unidos o dominados". Si les gusta, bien, es un lío gordo, hay que pensarlo mucho y estructurar muchas cosas. Es una tarea ardua y difícil. ¡Ah sí!, las grandes tareas son arduas y difíciles; y nosotros estamos demasiado acostumbrados a la facilidad.

Siguiendo con la idea de Perón, la unificación tiene reglas y procedimientos. La Unión Europea no surge de la alianza entre Italia, Suecia y España, por poner un ejemplo. Eso podría ser una aventura simpática o un antecedente, pero la Unión se produce sólo cuando se unen Alemania y Francia, que son los países que destruyen dos veces a Europa entera. Esos sí pueden generarla, ésos son los únicos que la pueden unificar. Y eso lo percibieron Monet, Schuman, Adenauer, De Gasperi; todos ellos dijeron: se avanza en la unidad por el camino de la alianza franco-alemana, y sólo por ahí, porque ése es el camino principal. Y Perón descubrió que el camino de la unidad necesaria de América del Sur -no de la Argentina y Brasil, de América del Sur- era ése, y planteó ése camino. Puso la manzana para que se mordiera. Entonces ocurrió que él no pudo, porque los amigos del Norte actuaron de forma tal que generaron la resistencia a la idea. Hubo un discurso de Perón a los altos mandos, es septiembre de 1953, que se hizo célebre, porque fue publicado en Montevideo poco después por un exiliado argentino, "antiimperialista" él, bajo el título "El Imperialismo Argentino". Ahí fue cuando yo lo conocí, y conocí estas ideas de Perón, que para mí fueron la revelación de su pensamiento, ¡y me embromé hasta hoy! Tuve por lo menos la fortuna de embromarme bien, pero estas ideas ¡en Uruguay!... No me pasó nada por indulgencia y pena de mis compatriotas.

Digamos entonces que ése es el cortocircuito básico de América del Sur. Y finalmente sucedió. Comenzó con Alfonsín y Sarney. Porque así es la historia: alguien que había estado en los comandos antiperonistas en 1955, en 1985 inicia lo que el otro anunció pero no pudo hacer. Porque la cuestión es que se diera el "cortocircuito". Y luego vinieron Menem y Collor, y lo continuaron. Y sobre esto quiero dejarles un símbolo para recordar, porque se podría conversar muy largamente sobre el proceso, pero no nos daría el tiempo. Cuando a la señora Madeleine Albrigth, Secretaria de Estado del ex Presidente Clinton, la llaman al Senado y le preguntan ¿qué piensa del Mercosur?, esta señora responde -la Secretaria de Estado de Estados Unidos-: "Fue una distracción". ¿Cómo pudo suceder? Porque sucedió en el momento en que se cayó la Unión Soviética. Nada menos que el enemigo principal de los EEUU; y se armó una polvareda mundial, nadie sabía como iba a quedar el escenario cuando el polvo decantara. En esa desorientación circunstancial, en medio de esa polvareda, dos "loquitos" se le unen, y armaron una "pelota" distinta; cuando repararon en el hecho, ya estaba consumado. Y empezó a marchar.

Y aquí estamos. Les aclaro que no soy antinorteamericano; yo soy pro-unidad de América del Sur. Podríamos hablar sobre las diferencias en la historia de México, de América Central, de las Antillas, con la historia de América del Sur. Podríamos hablar mucho sobre esto. En su origen el norte era basicamente el Virreynato de México y toda la América del Sur española era el Virreinato del Perú. Nosotros fuimos peruanos hasta 1776, cosa que hemos olvidado prolijamente, a pesar de que el Virreynato del Río de la Plata fue un suspiro. Entonces éramos todos peruanos, desde arriba hasta abajo.

En mi opinión se está produciendo un impasse definitivo del conjunto de primigenios países que nacen en el ciclo de la independencia de 1808 a 1830. Dentro de seis años vamos a empezar a recordar los doscientos años del proceso de la Independencia, iniciado por los Cabildos  a partir de las Juntas de 1808. Fue un proceso que unificó todo. Ahora bien, ésta recordación será, una vez más, la evocación de unos héroes que fueron todos perdedores. ¡Fantástico! Resulta que nuestros héroes son... ¡ los que perdieron! Porque de lo que San Martín se propuso no sólo no salió nada, sino que él mismo se tuvo que ir lo más lejos posible. Fracasó. Le tuvo que dejar la posta a Simón Bolívar, y Bolívar termina en Santa Marta, enfermo, diciendo "hemos perdido todo menos la Independencia". O sea, con lo que termina el celebrado independizador de América del Sur es con el reconocimiento de la pérdida de las condiciones de la Independencia. La independencia es entonces una pseudo-independencia.

Mi opinión es que estamos asistiendo al comienzo de una nueva fase de la historia de América del Sur. Y deberíamos empezar por tratar de entender un poco mejor qué es América del Sur. Son dos mundos, el luso-mestizo y el hispano-mestizo. El luso-mestizo es un solo país. El hispano-mestizo son nueve países. Es importante saber las proporciones, porque la vida es un buen manejo de las proporciones: si uno tiene ideas desproporcionadas de los acontecimientos, le va a ir mal siempre. ¿Cuáles son las proporciones básicas de América del Sur? Ambos mundos, el luso-mestizo y el hispano-mestizo, tienen en conjunto recursos, población y extensión similares, pero uno es un solo país y el otro son nueve países. Esos nueve países ¿Cómo se reparten? Hay cinco países medianos (Argentina, Colombia, Chile, Perú y Venezuela), y cuatro países "mínimos" (Bolivia -no por sus dimensiones sino por su PBI-, Ecuador, Paraguay y Uruguay). Pero entre los medianos hay diferencias: el más importante de los cinco en PBI, acumulación intelectual, un mundo de cosas, es la Argentina. La Argentina es equivalente, como poder virtual, hoy está desacompasado, pero si lo tomamos hace cuatro o cinco años, su poder es equivalente a la suma de Colombia, Chile, Perú, y Venezuela. Es 1) Argentina, 2) Colombia, 3) Venezuela, 4) Chile y 5) Perú. Todos los "mínimos" equivalen al último de los "medianos" que es el Perú. Ese es el conjunto y la proporcionalidad de América del Sur. El centro hispanoamericano es Lima, donde se encuentran San Martín que sube y Bolívar que baja. Lima fue el sitio unificador de todo el conjunto y luego fue el sitio donde la Independencia llegó a su culminación. En el norte, el país fundamental es el país que hoy tiene la guerra interna con la FARC, una guerrilla sobreviviente de la época del Che, y el narcotráfico. Es un mundo sobreviviente que estalla, en el país más importante del norte, que fuera la base de Simón Bolívar, ya que él era venezolano pero su base fue Colombia. De manera que el país más fuerte del norte, sucesor del Virreynato de Nueva Granada, está tan o más destruido que la Argentina ahora, que es el núcleo fundamental de la Hispanoamérica de América del Sur. Venezuela está debatiéndose con el golpe de Estado, Ecuador se ha dolarizado, de todas partes hay una emigración enorme. El Perú está en picada, Paraguay y Uruguay, "atrapados sin salida". Estamos más mansos que ustedes, pero porque el país siente que como una especie de fatalidad va hacia el no ser. Ésa es la sensación que uno habla con el taxista, con el almacenero.  En todos es: no hay futuro, no hay destino, nadie ve que haya más allá nada. Eso es el Uruguay hoy. En cierto sentido está escarmentado por las agitaciones de los años sesenta, en un país que no estaba acostumbrado a eso; agitaciones que terminaron en los Tupamaros y la dictadura militar. El bombero vino a apagar el incendio, pero luego se sentó en la sala y se quedó doce años comandando un país.

Es decir ¿en qué momento estamos? En el que todos colegimos que no hay solución para ninguno de nuestros países como solución solitaria. O sea que después de un largo periplo, volvemos a la situación en que se generó la Independencia. Los países hispano-sudamericanos no se independizaron por sí mismos. O debieron ser auxiliados desde más allá de sí, o tuvieron que ir más allá de sí para poder asegurar su independencia. Ninguno se quedó solo en su casa y dijo "soy independiente", y se terminó el partido. Eso sólo ocurrió en México, en Brasil y en América Central. Las Provincias Unidas de América Central, en 1824 se declaran independientes y bastó, aunque luego se dividirían. Bolívar perdió la primera insurrección de Venezuela, recomenzó la batalla en Colombia, y desde Colombia liberó Venezuela. Y desde el sur pasa lo mismo. Argentina es el fragmento mayor de la descomposición que resulta de la Independencia hispanoamericana, pero en el proceso independentista fue parte de la unidad sudamericana. Cuando Sucre culmina la campaña libertadora del Alto Perú, se dirige a Rivadavia para hacerle entrega del territorio, como parte integrante del antiguo Virreynato, pero Rivadavia le dice que no, no la quiere, y Bolívar queda atónito. Era la oligarquía porteña, el alto comercio porteño, que quería que su moneda desplazara y dominara a la moneda de todas las provincias del norte, que era la moneda de plata del Potosí, ¡Así fueron las cosas! 

Entonces para ser independientes, como el núcleo militar de España en Sudamérica estaba en el Alto Perú y en el Perú, había que derrotarlos allí, y ése es el sentido de la campaña de San Martín. Y el Congreso de Tucumán, no declara la Independencia de la Argentina, sino la Independencia de América del Sur. Y San Martín libera a Chile, y O¹Higgins apoya la campaña a Lima, y argentinos y chilenos van al Perú. En el manifiesto que San Martín dirige a los peruanos, les dice: queremos la independencia del Perú como hemos querido la independencia de Chile, para que la República de Chile y la República del Perú se unan con las Provincias Unidas del Río de la Plata, para formar una sola Confederación hasta Lima. Pero los unitarios le cortaron los víveres, y tuvo que dejarle el camino a Bolívar porque ya no tenía el apoyo de Buenos Aires, del alto comercio porteño, que era la importación inglesa.

Ahora bien, ¿en qué terminó todo eso? Cuando yo tenía pantalones cortos, en un festejo de la Independencia del Uruguay, el 25 de Agosto, yo había leído la Declaración de la Florida, y le digo a mi papá: "¿Cómo se festeja la Independencia si en realidad se declara la anexión a la Argentina?" Y mi papá, muy sorprendido me dice "¿Cómo, estás loco?" y yo le contesto, "¡Pero si es así! La Declaración dice: Artículo 1: Declara irritos, nulos,... y de ningún valor para siempre, todos los actos de incorporación, etc. Artículo 2: en consecuencia... se declara de hecho y de derecho libre e independiente del rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cualquier otro del Universo, etc. Y a continuación de esta declaración, el primer decreto que produce el Congreso, afirma: Queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre en el Territorio de Sudamérica, por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen...". Entonces, concluía yo, no es la "Independencia" del Uruguay lo que declaró el Congreso de la Florida, ¡es la unidad con las Provincias Unidas! Mi padre se enojó y concluyó: "Sos muy chico, no entendés nada". Yo quedé tan perplejo que creo que ahí decidí hacerme historiador... Porque me decía, ¡aquí hay un gato encerrado bárbaro! ¡Esto es un sancocho que no se sabe lo que es! Y así era. Cuando se emplazó en 1880 el monumento a Artigas que está en la Plaza Independencia de Montevideo, en el Senado del Uruguay hubo una discusión tremenda acerca de cuál era el papel que había jugado Artigas en nuestra historia, y no hubo acuerdo ¿Era el Precursor? ¿Era el fundador de la nacionalidad? Unos decían que sí, otros decían que no. Bueno, allí está el resultado, en todos los monumentos se pone una placa que alude al carácter y a la razón del homenaje: fundador de tal cosa, descubridor de tal otra, triunfador en tal batalla. Pero el monumento en la Plaza Independencia dice: "Artigas". ¡Que cada cual interprete lo que quiera! Porque cuando el Gobierno de la República Oriental del Uruguay envía una delegación al Paraguay para solicitarle que regrese, Artigas responde: "Yo ya no tengo Patria". Porque su Patria eran las Provincias Unidas del Río de la Plata, ésa era su lucha, él había fundado el Partido Federal de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El no quería una provincita sola que dijera "soy una República sola".

Vuelvo entonces a la idea central: el rasgo común de nuestra Independencia en Sudamérica, en ese proceso que va de 1810 a 1830, es que se produce todo en conjunto, todos tuvieron que ir más allá de sí, o recibir desde más allá de sí, para alcanzar el poder de ser independientes. Y esto es lo que se nos repite ahora. Ahora estamos sintiendo la impotencia de los fragmentos que resultaron, del enanaje que resultó. Ese es el nudo. Entonces eso es lo que me parece más importante hoy. Algo que hemos conversado con amigos en América Latina por años. Con todos esos amigos, en Perú, en Paraguay, en Bolivia, en Chile, sabemos que sin la Argentina no podemos hacer nada. Todo el sur sin la Argentina no puede hacer nada. Pero también les digo, Argentina sin todos nosotros no puede hacer nada, y Argentina sin Brasil no puede hacer nada, y Brasil sin Argentina queda aislado.

Pero esto no sólo lo sabemos nosotros. Entonces, cuando el Fondo Monetario Internacional prolonga la agonía de la economía argentina ¿por qué lo hace? Pero ¿acaso no sabemos qué poderes dirigen al Fondo? ¿Y por qué hay intereses que empujan y aprovechan esta situación? Porque quieren cortar esta alianza nueva y potencial que emerge desde 1991, que es la alianza argentino-brasileña. ¿Por qué? ¡Porque es el "cortocircuito" fundamental de la unidad de la América del Sur! Si eso se interrumpe, ¡adiós Unión Sudamericana! Porque sería como haber interrumpido el "cortocircuito" franco-alemán en Europa: adiós Unión Europea. Porque ¡con quién se puede aliar Brasil! Aliarse con Argentina es virtualmente aliarse con el resto.

Mientras que si se alía con Ecuador, ¿qué significa eso? ¿O con Uruguay? El asunto es la alianza de lo fundamental, y la alianza del Brasil con la Argentina es la alianza entre lo más importante del mundo sudamericano. Y sino, Brasil queda aislado; y pueden pasarle muchas cosas, en la Amazonia, etc., etc. Yo no pienso esto porque haya una suerte de "alevosía" norteamericana, no; pienso simplemente que ellos se sienten más tranquilos si en Sudamérica no se forma ningún centro de poder. Y el único centro de poder serio en Sudamérica lo puede constituir una alianza argentino-brasileña, porque nos arrastra a todos irremediablemente.

Por eso Argentina tiene que saberlo; si Argentina juega el partido como hasta ahora, sola, ¡Argentina está equivocada! ¡Su juego es mucho más amplio, es mucho más rico! Si insisten en actuar con las categorías de lo que se termina, de lo que ya no tuvo éxito, no tienen ningún destino. Tienen que asumir el pasaje que Perón llamaba del estado-nación al estado continental.

Lamentablemente esto no se hace en un baile ¡no! ¡Es un gran lío! Los pasajes importantes son grandes líos. ¿O qué queremos? ¿Lujo, regalos? Recuerdo que un mes antes del corralito, leí en La Nación un artículo de un señor, creo que era la mano derecha de Cavallo, donde decía "No queremos nada con el Mercosur, porque eso es poca cosa. Tenemos que aliarnos con los ricos, con Europa y con Estados Unidos" Y yo decía ¿pero este señor piensa que los ricos están interesados en aliarse con él? ¡Qué iluso!

¡Un superenano aliado de los ricos! ¿Que mamarracho es éste? Decir este tipo de cosas es un síntoma grave, es una muestra de cómo está la Argentina, porque hay cosas que no resisten al más elemental sentido común.

Con esto termino mi exposición, éstas eran las ideas que quería trasmitirles.                                                          

 
 

(*) Criollos - en nuestra acepción - es toda persona de bien que se sienta parte integrante del pueblo argentino, como sudamericano y latinoamericano y parte, tambien, del destino de nuestra tierra, su historia y su porvenir y sienta fluir por sus venas, como propia, la sangre de sus mujeres y hombres maravillosos, ya sean amas de casa o artistas, intelectuales y cientificos, técnicos y estudiantes, trabajadores en actividad o desocupados, empresarios nacionales o entrepreneurs exiliados en el Veraz, locos y genios, patriotas y poetas.

 
 

 
 

 Conferencia organizada por el FORO SAN MARTÍN PARA LA INTEGRACIÓN DE NUESTRA AMÉRICA, Centro Cultural Hernández Arregui, Buenos Aires, Julio 12 de 2002.

  

REGRESAR a GLOBALIZACION - REGRESAR a INTEGRACION

 
 

DE ALBERDI A PERÓN Y EL NUEVO ABC

De la Separación a la Integración.



De Alberdi a Perón y el Nuevo ABC.


Por el Prof. Alberto Methol Ferre ( ° )



  1. La Pregunta.



Un doble movimiento, sucesivo, preside nuestra historia latinoamericana desde la Independencia de la mayoría de nuestros países en la segunda y tercera década del siglo XIX.

 
Primero un movimiento de Separación de nuestras repúblicas entre sí, un aislacionismo vuelto normalidad
y una cuasi exclusividad de nuestras relaciones con Europa y Estados Unidos. Luego, desde las décadas del 60 y 90 de la segunda mitad del siglo XX, viene un movimiento creciente de Integración de nuestros países con diversas agrupaciones.

 
Dos movimientos sucesivos, inversos. Que caminan al revés el uno del otro. Y abrimos ahora el siglo XXI reafirmando la Integración. Hasta la primera mitad del siglo XX dominó totalmente la Separación, el cada uno en su casa. Ahora domina la preocupación por la Integración. Separación e Integración son contrarios. ¿Hasta donde llegan? Las gentes parecen no querer pensar esto a fondo, pues implicaría quizás la ruptura y reversión
de todos los hábitos en que se han formado.

 
La Integración ¿es un mero agregado a la Separación? ¿Es un pegote, una yuxtaposición superficial, o una interpenetración necesariamente profunda, que cuestiona, sin darnos cuenta, radicalmente la separación de donde venimos?. La Separación parecía ser nuestro destino definitivo hasta la primera mitad del siglo XX. Ahora la Separación parece necesitar negarse a sí misma, para poder tener destino en la Integración. Este sería beneficio y respuesta de los separados. Y esto ¿hasta dónde llegará? Las preguntas importantes y difíciles meten miedo. ¿No nos cuestionaron radicalmente? ¿No nos ponen nuevas exigencias, insólitas al viejo patriotismo separador?. ¿O lo renueva y expande? Le exige ser más, pero distinto, quizás más pleno.
   
Quizá la Integración nos remite a una re-integración a nivel histórico más alto y más íntimo de nuestro punto de partida americano en el Imperio Hispánico que había culminado su primera unidad entre 1580 y 1640. O en el designio de los Libertadores Bolívar, San Martín, Artigas, Lucas Alamán, que vivieron la necesidad de la Integración, y ¿sintieron la Separación como un fracaso? ¿Retomamos, re-nacemos una historia nuestra perdida? ¿Nos integramos por una más real y adecuada Independencia?

 
Alberdi, en su discurso de 1837 en el Salón Literario, se preguntaba en relación a la Independencia de las separaciones: "Pero, señores, no pudiéramos saber por qué y para qué estamos en este movimiento: porque estoy creído que mal nos será dado caminar si no sabemos de donde venimos y adonde vamos. Aquí tenéis que nuestra revolución en presencia de la filosofía, que la detiene con su eterno por qué y para qué."

 
Separación y luego Integración ¿no es ir hacia el mundo al revés? Al revés de lo que recibimos, nos enseñaron y creímos, como en una especie de "para siempre" eterno de cada país aparte. Y entender entonces este movimiento al revés, contra todo lo que venimos siendo, se nos vuelve de vida o muerte. ¿Es legítimo, necesario este movimiento nuevo al revés? ¿Será que la Separación ya nos angosta, nos angustia, nos deja sin destino? ¿No estamos empantanados hace tiempo? ¿La Integración nos abre a la experiencia de un nuevo gran horizonte creador? Todo esto es muy grave, y apela a la inteligencia, exige a la inteligencia. Si esta responde bien, nuestra acción será más firme y profunda. El hombre exige inteligencia para ser bien.

 

 
Tomemos entonces un buen guía: Juan Bautista Alberdi. El mejor guía. Desde su planteo inicial encontraremos las raíces de nuestras respuestas de hoy para el Mercosur o la Unión Sudamericana en marcha. Alberdi será el primer lazarillo
de nuestro itinerario ¿Quién mejor? Se planteó las bases de un destino separado, y la necesidad de un destino Integrado.

 
  1. De Alberdi.

 
Haremos aquí una brevísima sinopsis de lo que creemos la perspectiva histórica esencial
de Alberdi, apoyados principalmente en tres obras suyas: "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho" (1837), "Memoria sobre la conveniencia y objeto de un Congreso
General Americano" (1844), "El Crimen de la Guerra" (1870).

 
Alberdi sostiene una visión metafísica del orden absoluto de la realidad y el hombre, desde una perspectiva religiosa y filosófica en que fe y razón se complementan, que es claramente jus naturalista, ética y jurídica y que se despliega en una filosofía de la historia universal, desde la que determina las filosofías políticas, las etapas básicas de la acción y los medios viables. Luego en las Bases hizo máximo hincapié en las particularidades económico-sociales americanas y argentinas, pero no perdió nunca el sustento filosófico inicial, totalizador.
En Alberdi hay toda una visión del desarrollo histórico, de las naciones
industrialmente avanzadas y de las dependientes de las otras naciones, así como del eje de la marcha política general de la humanidad.

 
Para Alberdi nada es parcial hoy, nada es aislado en el sistema general de los negocios humanos. La unidad del genero humano es cada vez más sensible, cada día más íntima. La prensa, el comercio, la guerra, la paz y hasta el océano, que parece alejar los pueblos y que en realidad los aproxima, son otros tantos vehículos que la robustecen cada vez más.

 
Vivimos un proceso de dos revoluciones inacabadas. Una revolución humana y social, que tiene su centro globalizador de la Modernidad, en proceso desde hacía tres siglos centrada en Europa (y luego también en Estados Unidos) que se orientan hacia una civilización mundial. La otra revolución americana desde 1810, nacional, oscilante entre la copia y su propia originalidad, dependiendo del centro, pero necesitando ser por sí misma. Oscilante entre la parodia y su propia creación. Hay diferentes alturas históricas según las sociedades. Las diferentes dimensiones de la sociedad se condicionan y modifican recíprocamente. De suerte que cual fuese la altura de su estado económico, religioso, artístico y filosófico, tal será la altura de su estadio jurídico. Y así recíprocamente en ajustes, desajustes y reajustes incesantes. Sus diversas dimensiones se desenvuelven mutuamente con cierto paralelismo. Intentar pasar con meras imitaciones de una altura histórica a otra, puede ser funesto y caótico. Una Constitución perfectamente europea en Bolivia, sería destructivo.

 
Sin embargo, a pesar de la coexistencia de muy diferentes altitudes o fases históricas entre los pueblos, hay una marcha general ya visible, a pesar de las violentas amalgamas, destructoras de muchos pueblos. Y las alternancias de revoluciones y reacciones.

 
Para Alberdi hay un paralelismo entre libertad y civilización, igualdad y civilización. Ya es la hora de los pueblos. El pueblo que quiere ser libre ha de ser industrial, artista, filósofo, creyente, moral. Suprímase uno de estos elementos y se vuelve a la barbarie. La religión es el fundamento más poderoso del desenvolvimiento humano. Es la escarapela distintiva de la humanidad: es una aureola divina que corona su frente y la proclama soberana de la Tierra. Y así, Jesucristo es la más grande revolución que se ha operado jamás en la humanidad.
La democracia no se conquista en un día, es un largo camino, exigente, progresivo. Un pueblo no ha venido a ser rey sino después de haber sido vasallo, cliente, plebeyo, pupilo. La democracia, como ha dicho Chateaubriand, es la condición futura de la humanidad. Difundir la civilización es acelerar la democracia, aprender a pensar, a adquirir, a producir, es reclutarse para la democracia. Todo conduce a creer que el siglo XIX acabará plebeyo. En la educación de la plebe descansan los destinos futuros del genero humano. La mejora de la condición intelectual, moral y material de la plebe, es el fin dominante de las instituciones sociales del siglo XIX. A medida que avanza la democracia sobre las alas de oro del cristianismo, que nivela las almas ante Dios, y de la filosofía, que nivela las inteligencias ante la razón. A medida que los hombres van siendo hombres, una misma estatura comienza a remplazar las jerarquías que antes quebraban la humanidad.

 
Esta visión histórica se completa a la altura de 1870, cuando se pregunta Alberdi cuáles serán los grandes pasos conducentes y preparatorios de la unión del género humano. Primero, será la formación de grandes unidades continentales, que serán como secciones del poder central en el mundo. Como un Consejo de Seguridad de grandes potencias, que sería mas gobierno que consejo. Un concierto decisorio de Estados Continentales. ¿De muchos o pocos? Y Alberdi piensa: "Aumentar el número de las grandes naciones, por la aglomeración de las pequeñas. Cuando en lugar de cinco grandes estados haya 20, el poder de cada uno será menor. Luego, las grandes aglomeraciones no son contrarias a la constitución de la sociedad internacional en un poder cada vez más democrático." Así, finalmente, las naciones tenderán o gravitarán a la formación de una sola y grande nación universal. ¿Será este el fin de la historia? De ninguna manera: empezará la historia del Pueblo-Mundo, ya sea como Estado Universal o como Confederación de una red mundial de asociaciones. Este sería el marco definitivo de la historia mundial y sus nuevas vicisitudes en adelante.

 
Alberdi, cuyo pensamiento fue siempre desde y para la Argentina separada, no perdió nunca de vista su ligazón con América Latina, y menos aún con América del Sur. De esto queda el testimonio notable de su tesis de graduación universitaria "Memorias sobre la Conveniencia y Objeto de un Congreso General Americano" (1844). Desde la Separación, Alberdi no perdió de vista la Integración. La Memoria era en momentos que el presidente chileno Bulnes convocaba a un Congreso General de Plenipotenciarios americanos, al que ya habían a adherido Brasil, la Confederación Argentina, de Rosas, Perú, Bolivia, Ecuador, Nueva Granada, México. Se trataba para Alberdi de un programa de una futura existencia continental, un orden y asociación continental. Era ante todo una lucha contra la pobreza, la despoblación y el atraso de nuestros países, de lo desiertos sin ruta, de la recomposición geográfica, de la unión comercial, uniformidad de la moneda, de política bancaria y crédito público, reválida de títulos universitarios, programas de colonización, etc. Alberdi se inspiraba en el Zollverein alemán, que fue la base en el siglo XIX de la creación unificada de Alemania. Pero la asamblea convocada no se realizó. Los Congresos hispanoamericanos terminaron su itinerario, luego del de Bolívar en 1826, con el de Lima (1847), Santiago de Chile (1856) y Lima (1864). No se reunieron más, y a fines del siglo XIX (1889) comenzaron a ser Panamericanos, con la hegemonía naciente de los Estados Unidos. Alberdi, en 1844, no quería que se invitara ni a Brasil ni a los Estados Unidos a participar en la Unión hispanoamericana. En 1880, Alberdi todavía pensaba posibles uniones parciales, bloques de países. Siempre añoró la unión de la América del Sud.

 
Un último apunto. En tiempos de Bolívar , Alberdi tuvo un precursor en el Canciller mexicano Lucas Alamán. Este fue un empresario minero, que se erigió en el primer y único intelectual de la primera Emancipación que se planteó la necesaria revolución industrial para nuestros países, y que quiso ampliar la visión bolivariana de una "nación de repúblicas" como federación defensiva militar, con una perspectiva nueva de una serie de pactos aduaneros de preferencia (rebajas) entre nuestros países hispanoamericanos. Encontró la oposición de Gran Bretaña y Estados Unidos, que lo hicieron caer.

 
El programa integrador de Alberdi no fue asumido. Solo fragmentos se pusieron luego en marcha. Uno de los más importantes ha sido el económico social que, en nueva dinámica, impulsó al abrirse la Segunda Mitad del siglo XX, la Cepal de Raúl Prebish. Pero lo más esencial será retomado desde la modificación estratégica sustancial que señalará "el Nuevo ABC" del presidente argentino Perón, en 1951.

 

 
  1. A Perón, el Nuevo ABC.

 
Alberdi, tan cercano a las luchas por la Emancipación, mantuvo siempre una atención geopolítica al conjunto de América Latina. El corto e intenso tiempo de la Emancipación fue una tensión incesante entre Separación e Integración. Venció la Separación. Fue un proceso creciente e inexorable desde la segunda mitad del siglo XIX, ensimismado cada vez más en historias "nacionales" aparte. Luego de la Guerra de la Triple Alianza y del Pacífico, la Separación se asentó definitivamente. Solo importaban las cuestiones de cada uno en su casa. Europa y Estados Unidos se hicieron vecinos de ultramar y nuestros vecinos latinoamericanos cayeron en el olvido. Solo los "raros" podían entretenerse con cuestiones latinoamericanas.

 
La primera mitad del siglo XX fue el apogeo de la Separación, de la alienación europeísta y de la hegemonía norteamericana, objetivada en Chapultec y la OEA. Pero esto no significa que la Integración muriera. Por el contrario, había ido retomando paulatina fuerza desde la generación latinoamericana del 900, hasta culminar en la propuesta del Nuevo ABC de Perón en 1951. Esto marcará el regreso definitivo de la Integración como política central latinoamericana. Pero la recreación de Alberdi y su designio de desarrollo, vendría no de la exclusión de Brasil, sino por lo contrario: por hacer de la Integración de Argentina y Brasil el corazón y la base de la Integración latinoamericana.
Veremos sucintamente el renacimiento de la Integración en el siglo XX, que domina en esta apertura del siglo XXI con el Mercosur y la Comunidad Andina poniendo el escalón de una zona de libre comercio, para alcanzar la Unión Sudamericana. Vuelve más poderosa de sus crisis, la dinámica de la Integración.

 
Una síntesis de su itinerario. En el 900 el Ariel de Rodó marcó dos pautas. Una para los intelectuales y otra para los estudiantes universitarios. Con los primeros, fijó la gran tarea intelectual de recuperar la conciencia histórica de América Latina como conjunto rompiendo las fragmentaciones aldeanas, como necesidad urgente para responder al nuevo destino. Y esto porque la emergencia de los Estados Unidos como Estado Continental Industrial incontrastable fijaba el Nuevo Paradigma de toda posibilidad de protagonismo histórico. Los atrasados países latinoamericanos separados entre sí se condenaban a la impotencia. Enseguida del Ariel, Rodó decía que nuestra cuestión de la unidad nacional se parecía aunque en escala mayor a la de Italia: reunir las patrias chicas en una "Magna Patria", de la unión continental. Esto se hizo la intuición fundamental de la generación del 900 que coincidía sin saberlo con la perspectiva simultánea de Federico Ratzel el geopolítico alemán que viendo la emergencia de los Estados Unidos anunciaba el fin de los estados nación importantes hasta entonces, y la apertura del siglo XX como la "era de los Estados Continentales" ("Industriales") únicos capaces de protagonismo histórico por eso creía que las naciones de Europa si no alcanzaban la Unión Europea quedaban fuera de la historia y auguraba que quizás solo si la gigantesca Rusia aceleraba su despegue industrializador podría competir con Estados Unidos. Solo los Estados Continentales serán los creadores en delante de la historia de nuestro tiempo. Los demás solo podrán ser periferia. Periferia de lamento, furia o silencio.

 
Así, nuestros intelectuales alcanzaron por primera vez una visión histórica totalizante de América Latina: a través de Manuel Ugarte ("El porvenir de la América española". 1910), del venezolano Blanco Fombona ("La evolución política y social de Hispanoamérica. 1911), del peruano García Calderón ("Las democracias latinas de América" y "La creación de un continente". 1912 y 1913) así como la polifacética y vasta obra del mexicano Carlos Pereyra hasta los años 20. Así se alcanzó una visión integrada de América Latina en su historia, que es condición de toda lucha en serio por la Integración. Incluso aparece en 1919 la primera visión geopolítica global del español Carlos Badía Malagrida, seguidor de Ratzel, con su obra: "El factor geográfico en la política sudamericana" (1919).

 

 
En relación a la pauta con los estudiantes universitarios les fijó el horizonte latinoamericano como razón de sus nuevas empresas generacionales. Vinieron entonces las grandes agitaciones estudiantiles desde el Congreso de Montevideo de 1908 y de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918, que culminaron con la fundación del partido del APRA por Haya de la Torre.

 
Era ya la crisis de 1929 y el comienzo de una nueva época de América Latina: la lucha por superar las sociedades agro o minero exportadoras en la Sociedad Industrial. Haya de la Torre es el gran sintetizador de las nuevas exigencias, en sus tres dimensiones básicas: Democratización, Industrialización e Integración. Las tres se exigen recíprocamente, ninguna puede alcanzar su cumplimiento sin las otras dos. Esa es desde entonces, la gran batalla de nuestro tiempo latinoamericano. Lo intuía Alejandro Korn en 1925 cuando proponía hacer "Las Nuevas Bases".

 
De los estudiantes se había pasado a los nuevos partidos "nacional populares" pero el viraje estratégico la verdadera creación de una política sudamericana vendría con la propuesta de Perón del Nuevo ABC. ¿Qué significa esto?

 
El Barón de Río Branco pensaba que en la América del Sur, a inicios del siglo XX no era posible ninguna Liga de todos nuestros países, pero con el fin superior de utilidad a todo el continente podía hacerse una alianza de poder efectivo más sencilla y eficaz para poner a recaudo nuestra herencia y asegurar el común derecho de trabajar y prosperar en paz. Y terminaba afirmando "y el día que no haya sino un pensamiento y una acción en toda cuestión internacional que afecte a todo el continente, no habrá osadía ni arbitrariedad bastante fuerte para imponernos una vejación. Cuando ya no sea cuestión de ocupar un puerto, sino de bloquear todo un continente entre dos océanos, las cosas cambiarán sustancialmente, no sólo para la seguridad, sino para el prestigio y el rango de Sudamérica" (Ver "El Brasil. Su vida. Su trabajo. Su futuro." Buenos Aires 1908 de Luis Bernardez. Página 165-166).

 
En 1951 Perón retoma el ABC en otras condiciones históricas, ya no solo de agropecuarios sino en lucha por construir la sociedad industrial. Así la Integración se vuelve necesaria para constituir un mercado común de escala suficiente para las industrializaciones de Argentina, Chile y Brasil.

 
El mismo Perón resume así lo medular de su enfoque en un artículo firmado por Descartes en el diario La Democracia el 20 de diciembre de 1951, hecha ya su propuesta de Nuevo ABC al Brasil de Vargas y al Chile de Ibañez. Y que se titula "Confederaciones Continentales". Lo más esencial dice así:

 
"Varios estudiosos del siglo XIX ya habían predicho que al siglo de la formación de las nacionalidades, como se llamó a este, debía seguir el de las Confederaciones Continentales".
"América del Sur, moderno continente latino, está y estará cada día más en peligro. Sin embargo, no ha pronunciado aún su palabra de orden para unirse".
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"La unidad comienza por la unión y ésta por la unificación de un núcleo básico de aglutinación.
El futuro mediato e inmediato, en un mundo altamente influido por el factor económico, impone la contemplación preferencial de este factor. Ninguna nación o grupo de naciones puede enfrentar la tarea que un tal destino impone sin unidad económica.
El signo de la Cruz del Sur puede ser la insignia de triunfo de los penates de la América del hemisferio austral. Ni Argentina, ni Brasil, ni Chile aisladas pueden soñar con la unidad económica indispensable para enfrentar un destino de grandeza. Unidas forman, sin embargo, la más formidable unidad a caballo sobre los dos océanos de la civilización moderna. Así podrían intentar desde aquí la unidad latinoamericana con una base operativa polifacética con inicial impulso indetenible.
Desde esa base podría construirse hacia el norte la Confederación Sudamericana, unificando en esa unión a todos los pueblos de raíz latina. ¿Cómo? Sería lo de menos, si realmente estamos decididos a hacerlo.
Si realmente esta confederación se espera para el año 2000, que mejor que adelantarnos, pensando que es preferible esperar en ella a que el tiempo nos este esperando a nosotros".
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"Unidos seremos inconquistables; separados, indefendibles. Si no estamos a la altura de nuestra misión, hombres y pueblos sufriremos el destino de los mediocres. La fortuna nos ha de tender la mano. Quiera Dios que atinemos a asirnos de ella. Cada hombre y cada pueblo tienen la hora de su destino"............................................................................................................................

 
Este texto de Perón es de claridad meridiana. Es de señalar que para Perón era muy importante la participación de Chile por la bioceanidad de la Alianza propuesta. Pero la esencia es la unidad de Brasil y Argentina: esta es la "base operativa, polifacética, con inicial impulso indetenible".

 
Brasil es la mitad luso-mestiza de América del Sur y Argentina su principal país hispano-mestizo. Su alianza incluye necesariamente su frontera, que son Bolivia, Paraguay y Uruguay. La integración de América del Sur tiene ya su piedra fundamental.

 
El Nuevo ABC fue destruido por la oposición que llevó a Getulio Vargas a su trágico fin.

 
Por otra parte cabe señalar que hombre importante del Presidente Ibañez de Chile fue entonces Felipe Herrera, otro de los precursores de las "uniones regionales" como camino hacia los Estados Continentales, como ya la Europa con Francia y Alemania habían emprendido tal marcha.
Luego se volvió a la unidad básica de Brasil y Argentina a través de Alfonsín y Sarney, de Menem y Collor. El Mercosur es su realidad actual y su vocación la hizo explícita el Presidente Cardoso cuando en el 500 aniversario de Brasil invitó a los presidentes de las repúblicas hispanoamericanas de sudamérica, inaugurando el camino hacia la Unión Sudamericana.
La fortaleza del Mercosur ha sido reafirmada por el consenso de Buenos Aires de los presidentes Lula y Kirchner.

 
Recapitulación final. Hemos visto las vastas perspectivas de Alberdi. Perón será su gran continuador. Trascendidas ya las Bases argentinas para la superación agropecuaria del desierto, Perón puso las Nuevas Bases para el nuevo tiempo de la lucha por la sociedad industrial moderna latinoamericana su Integración y su más radical Democratización. Muchas Gracias .-

 

 
(° ) Conferencia del Prof. Alberto Methol Ferre en el Primer Congreso Internacional del Mercosur , que bajo el lema " Desde el Mercosur hacia la Patria Grande " fue organizado por el Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires y realizado en Abril 2004 , en la Ciudad de La Plata , Republica Argentina .-

El Comité Organizador al presentar al Conferencista , uno de sus miembros el Dr. Jose Carlos Gustavo De Paula , manifestó : " Para este Primer Congreso Internacional del Mercosur que realizamos bajo el lema " Desde el Mercosur hacia la Patria Grande ", es un lujo tener al Profesor Alberto Methol Ferre, historiador , pensador oriental con vocación sudamericana. En la mejor tradición artiguista , este brillante intelectual oriental , tiene desde hace varias décadas escritos varios ensayos , libros y realizado numerosas publicaciones .Al respecto quiero hacer una acotación personal : vengo leyendo a Methol Ferre desde los Años 60 en las publicaciones de aquella década , realizada por los estudiantes católicos ,la revista Vísperas, época en que asesoraba a la Conferencia de Obispos Latinoamericanos (CELAM ), época de la Conferencia de Medellín , después del Concilio Vaticano II que empezó a cambiar el rumbo del pensamiento católico en nuestra América Sureña. Y que bueno que hoy , este gran intelectual que es Alberto Methol Ferre , nos hablara en este Abril de 2004, de la temática que ha titulado De la Separación a la Integración, de Alberdi a Peron y el nuevo ABC. Sin mas tramites los dejo con el Profesor Methol Ferre.".--

 

 

 
FUENTE: FRAGMENTO DE LA CARTA DE Francisco González Guyer cuando habló con Rita Gajate Secretaria Académica de la universidad de La Plata, al conocer del fallecimiento de Methol Ferré

 
- Enviado el: Miércoles, 25 de Noviembre de 2009 10:31 p.m.

Asunto: Envío conferencia de Methol Ferre en La Plata- Argentina
Importancia: Alta

Estimado Fernando González Guyer:

Te escribe Rita Gajate de la Universidad Nacional de La Plata con
quien compartiste el Taller de trabajo en el CARI el lunes 23 de
noviembre.

Hablamos del "maestro" Alberto Methol Ferré. Te comenté que lo conocí
en un Congreso que organizamos desde el Colegio de Abogados de la
Provincia de Buenos Aires y que tuve el privilegio de escucharle en
una excelente conferencia que nos regaló. Me preguntaste si habría una
versión "desgravada"... Hoy recibí espontáneamente de un colega José
De Paula -Colegio de Abogados de San Isidro- este documento que te
adjunto. Fue un envío espontáneo ante la noticia de su fallecimiento y
con ánimo de rendirle un homenaje.

Providencial coincidencia. Aquí te estoy mandando este trabajo con la
salvedad que es una versión preliminar y que puede corregirse. Se
trata del "Primer Congreso Internacional del MERCOSUR: desde el
MERCOSUR a la Patria Grande" que se llevó a cabo en La Plata en abril
de 2004.

Ojalá te sea útil. Contá conmigo para cualquier homenaje que pudiera
escribirse o adherir desde La Plata.

Cordialmente,

Rita Gajate