miércoles, 13 de octubre de 2010

DE ALBERDI A PERÓN Y EL NUEVO ABC

De la Separación a la Integración.



De Alberdi a Perón y el Nuevo ABC.


Por el Prof. Alberto Methol Ferre ( ° )



  1. La Pregunta.



Un doble movimiento, sucesivo, preside nuestra historia latinoamericana desde la Independencia de la mayoría de nuestros países en la segunda y tercera década del siglo XIX.

 
Primero un movimiento de Separación de nuestras repúblicas entre sí, un aislacionismo vuelto normalidad
y una cuasi exclusividad de nuestras relaciones con Europa y Estados Unidos. Luego, desde las décadas del 60 y 90 de la segunda mitad del siglo XX, viene un movimiento creciente de Integración de nuestros países con diversas agrupaciones.

 
Dos movimientos sucesivos, inversos. Que caminan al revés el uno del otro. Y abrimos ahora el siglo XXI reafirmando la Integración. Hasta la primera mitad del siglo XX dominó totalmente la Separación, el cada uno en su casa. Ahora domina la preocupación por la Integración. Separación e Integración son contrarios. ¿Hasta donde llegan? Las gentes parecen no querer pensar esto a fondo, pues implicaría quizás la ruptura y reversión
de todos los hábitos en que se han formado.

 
La Integración ¿es un mero agregado a la Separación? ¿Es un pegote, una yuxtaposición superficial, o una interpenetración necesariamente profunda, que cuestiona, sin darnos cuenta, radicalmente la separación de donde venimos?. La Separación parecía ser nuestro destino definitivo hasta la primera mitad del siglo XX. Ahora la Separación parece necesitar negarse a sí misma, para poder tener destino en la Integración. Este sería beneficio y respuesta de los separados. Y esto ¿hasta dónde llegará? Las preguntas importantes y difíciles meten miedo. ¿No nos cuestionaron radicalmente? ¿No nos ponen nuevas exigencias, insólitas al viejo patriotismo separador?. ¿O lo renueva y expande? Le exige ser más, pero distinto, quizás más pleno.
   
Quizá la Integración nos remite a una re-integración a nivel histórico más alto y más íntimo de nuestro punto de partida americano en el Imperio Hispánico que había culminado su primera unidad entre 1580 y 1640. O en el designio de los Libertadores Bolívar, San Martín, Artigas, Lucas Alamán, que vivieron la necesidad de la Integración, y ¿sintieron la Separación como un fracaso? ¿Retomamos, re-nacemos una historia nuestra perdida? ¿Nos integramos por una más real y adecuada Independencia?

 
Alberdi, en su discurso de 1837 en el Salón Literario, se preguntaba en relación a la Independencia de las separaciones: "Pero, señores, no pudiéramos saber por qué y para qué estamos en este movimiento: porque estoy creído que mal nos será dado caminar si no sabemos de donde venimos y adonde vamos. Aquí tenéis que nuestra revolución en presencia de la filosofía, que la detiene con su eterno por qué y para qué."

 
Separación y luego Integración ¿no es ir hacia el mundo al revés? Al revés de lo que recibimos, nos enseñaron y creímos, como en una especie de "para siempre" eterno de cada país aparte. Y entender entonces este movimiento al revés, contra todo lo que venimos siendo, se nos vuelve de vida o muerte. ¿Es legítimo, necesario este movimiento nuevo al revés? ¿Será que la Separación ya nos angosta, nos angustia, nos deja sin destino? ¿No estamos empantanados hace tiempo? ¿La Integración nos abre a la experiencia de un nuevo gran horizonte creador? Todo esto es muy grave, y apela a la inteligencia, exige a la inteligencia. Si esta responde bien, nuestra acción será más firme y profunda. El hombre exige inteligencia para ser bien.

 

 
Tomemos entonces un buen guía: Juan Bautista Alberdi. El mejor guía. Desde su planteo inicial encontraremos las raíces de nuestras respuestas de hoy para el Mercosur o la Unión Sudamericana en marcha. Alberdi será el primer lazarillo
de nuestro itinerario ¿Quién mejor? Se planteó las bases de un destino separado, y la necesidad de un destino Integrado.

 
  1. De Alberdi.

 
Haremos aquí una brevísima sinopsis de lo que creemos la perspectiva histórica esencial
de Alberdi, apoyados principalmente en tres obras suyas: "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho" (1837), "Memoria sobre la conveniencia y objeto de un Congreso
General Americano" (1844), "El Crimen de la Guerra" (1870).

 
Alberdi sostiene una visión metafísica del orden absoluto de la realidad y el hombre, desde una perspectiva religiosa y filosófica en que fe y razón se complementan, que es claramente jus naturalista, ética y jurídica y que se despliega en una filosofía de la historia universal, desde la que determina las filosofías políticas, las etapas básicas de la acción y los medios viables. Luego en las Bases hizo máximo hincapié en las particularidades económico-sociales americanas y argentinas, pero no perdió nunca el sustento filosófico inicial, totalizador.
En Alberdi hay toda una visión del desarrollo histórico, de las naciones
industrialmente avanzadas y de las dependientes de las otras naciones, así como del eje de la marcha política general de la humanidad.

 
Para Alberdi nada es parcial hoy, nada es aislado en el sistema general de los negocios humanos. La unidad del genero humano es cada vez más sensible, cada día más íntima. La prensa, el comercio, la guerra, la paz y hasta el océano, que parece alejar los pueblos y que en realidad los aproxima, son otros tantos vehículos que la robustecen cada vez más.

 
Vivimos un proceso de dos revoluciones inacabadas. Una revolución humana y social, que tiene su centro globalizador de la Modernidad, en proceso desde hacía tres siglos centrada en Europa (y luego también en Estados Unidos) que se orientan hacia una civilización mundial. La otra revolución americana desde 1810, nacional, oscilante entre la copia y su propia originalidad, dependiendo del centro, pero necesitando ser por sí misma. Oscilante entre la parodia y su propia creación. Hay diferentes alturas históricas según las sociedades. Las diferentes dimensiones de la sociedad se condicionan y modifican recíprocamente. De suerte que cual fuese la altura de su estado económico, religioso, artístico y filosófico, tal será la altura de su estadio jurídico. Y así recíprocamente en ajustes, desajustes y reajustes incesantes. Sus diversas dimensiones se desenvuelven mutuamente con cierto paralelismo. Intentar pasar con meras imitaciones de una altura histórica a otra, puede ser funesto y caótico. Una Constitución perfectamente europea en Bolivia, sería destructivo.

 
Sin embargo, a pesar de la coexistencia de muy diferentes altitudes o fases históricas entre los pueblos, hay una marcha general ya visible, a pesar de las violentas amalgamas, destructoras de muchos pueblos. Y las alternancias de revoluciones y reacciones.

 
Para Alberdi hay un paralelismo entre libertad y civilización, igualdad y civilización. Ya es la hora de los pueblos. El pueblo que quiere ser libre ha de ser industrial, artista, filósofo, creyente, moral. Suprímase uno de estos elementos y se vuelve a la barbarie. La religión es el fundamento más poderoso del desenvolvimiento humano. Es la escarapela distintiva de la humanidad: es una aureola divina que corona su frente y la proclama soberana de la Tierra. Y así, Jesucristo es la más grande revolución que se ha operado jamás en la humanidad.
La democracia no se conquista en un día, es un largo camino, exigente, progresivo. Un pueblo no ha venido a ser rey sino después de haber sido vasallo, cliente, plebeyo, pupilo. La democracia, como ha dicho Chateaubriand, es la condición futura de la humanidad. Difundir la civilización es acelerar la democracia, aprender a pensar, a adquirir, a producir, es reclutarse para la democracia. Todo conduce a creer que el siglo XIX acabará plebeyo. En la educación de la plebe descansan los destinos futuros del genero humano. La mejora de la condición intelectual, moral y material de la plebe, es el fin dominante de las instituciones sociales del siglo XIX. A medida que avanza la democracia sobre las alas de oro del cristianismo, que nivela las almas ante Dios, y de la filosofía, que nivela las inteligencias ante la razón. A medida que los hombres van siendo hombres, una misma estatura comienza a remplazar las jerarquías que antes quebraban la humanidad.

 
Esta visión histórica se completa a la altura de 1870, cuando se pregunta Alberdi cuáles serán los grandes pasos conducentes y preparatorios de la unión del género humano. Primero, será la formación de grandes unidades continentales, que serán como secciones del poder central en el mundo. Como un Consejo de Seguridad de grandes potencias, que sería mas gobierno que consejo. Un concierto decisorio de Estados Continentales. ¿De muchos o pocos? Y Alberdi piensa: "Aumentar el número de las grandes naciones, por la aglomeración de las pequeñas. Cuando en lugar de cinco grandes estados haya 20, el poder de cada uno será menor. Luego, las grandes aglomeraciones no son contrarias a la constitución de la sociedad internacional en un poder cada vez más democrático." Así, finalmente, las naciones tenderán o gravitarán a la formación de una sola y grande nación universal. ¿Será este el fin de la historia? De ninguna manera: empezará la historia del Pueblo-Mundo, ya sea como Estado Universal o como Confederación de una red mundial de asociaciones. Este sería el marco definitivo de la historia mundial y sus nuevas vicisitudes en adelante.

 
Alberdi, cuyo pensamiento fue siempre desde y para la Argentina separada, no perdió nunca de vista su ligazón con América Latina, y menos aún con América del Sur. De esto queda el testimonio notable de su tesis de graduación universitaria "Memorias sobre la Conveniencia y Objeto de un Congreso General Americano" (1844). Desde la Separación, Alberdi no perdió de vista la Integración. La Memoria era en momentos que el presidente chileno Bulnes convocaba a un Congreso General de Plenipotenciarios americanos, al que ya habían a adherido Brasil, la Confederación Argentina, de Rosas, Perú, Bolivia, Ecuador, Nueva Granada, México. Se trataba para Alberdi de un programa de una futura existencia continental, un orden y asociación continental. Era ante todo una lucha contra la pobreza, la despoblación y el atraso de nuestros países, de lo desiertos sin ruta, de la recomposición geográfica, de la unión comercial, uniformidad de la moneda, de política bancaria y crédito público, reválida de títulos universitarios, programas de colonización, etc. Alberdi se inspiraba en el Zollverein alemán, que fue la base en el siglo XIX de la creación unificada de Alemania. Pero la asamblea convocada no se realizó. Los Congresos hispanoamericanos terminaron su itinerario, luego del de Bolívar en 1826, con el de Lima (1847), Santiago de Chile (1856) y Lima (1864). No se reunieron más, y a fines del siglo XIX (1889) comenzaron a ser Panamericanos, con la hegemonía naciente de los Estados Unidos. Alberdi, en 1844, no quería que se invitara ni a Brasil ni a los Estados Unidos a participar en la Unión hispanoamericana. En 1880, Alberdi todavía pensaba posibles uniones parciales, bloques de países. Siempre añoró la unión de la América del Sud.

 
Un último apunto. En tiempos de Bolívar , Alberdi tuvo un precursor en el Canciller mexicano Lucas Alamán. Este fue un empresario minero, que se erigió en el primer y único intelectual de la primera Emancipación que se planteó la necesaria revolución industrial para nuestros países, y que quiso ampliar la visión bolivariana de una "nación de repúblicas" como federación defensiva militar, con una perspectiva nueva de una serie de pactos aduaneros de preferencia (rebajas) entre nuestros países hispanoamericanos. Encontró la oposición de Gran Bretaña y Estados Unidos, que lo hicieron caer.

 
El programa integrador de Alberdi no fue asumido. Solo fragmentos se pusieron luego en marcha. Uno de los más importantes ha sido el económico social que, en nueva dinámica, impulsó al abrirse la Segunda Mitad del siglo XX, la Cepal de Raúl Prebish. Pero lo más esencial será retomado desde la modificación estratégica sustancial que señalará "el Nuevo ABC" del presidente argentino Perón, en 1951.

 

 
  1. A Perón, el Nuevo ABC.

 
Alberdi, tan cercano a las luchas por la Emancipación, mantuvo siempre una atención geopolítica al conjunto de América Latina. El corto e intenso tiempo de la Emancipación fue una tensión incesante entre Separación e Integración. Venció la Separación. Fue un proceso creciente e inexorable desde la segunda mitad del siglo XIX, ensimismado cada vez más en historias "nacionales" aparte. Luego de la Guerra de la Triple Alianza y del Pacífico, la Separación se asentó definitivamente. Solo importaban las cuestiones de cada uno en su casa. Europa y Estados Unidos se hicieron vecinos de ultramar y nuestros vecinos latinoamericanos cayeron en el olvido. Solo los "raros" podían entretenerse con cuestiones latinoamericanas.

 
La primera mitad del siglo XX fue el apogeo de la Separación, de la alienación europeísta y de la hegemonía norteamericana, objetivada en Chapultec y la OEA. Pero esto no significa que la Integración muriera. Por el contrario, había ido retomando paulatina fuerza desde la generación latinoamericana del 900, hasta culminar en la propuesta del Nuevo ABC de Perón en 1951. Esto marcará el regreso definitivo de la Integración como política central latinoamericana. Pero la recreación de Alberdi y su designio de desarrollo, vendría no de la exclusión de Brasil, sino por lo contrario: por hacer de la Integración de Argentina y Brasil el corazón y la base de la Integración latinoamericana.
Veremos sucintamente el renacimiento de la Integración en el siglo XX, que domina en esta apertura del siglo XXI con el Mercosur y la Comunidad Andina poniendo el escalón de una zona de libre comercio, para alcanzar la Unión Sudamericana. Vuelve más poderosa de sus crisis, la dinámica de la Integración.

 
Una síntesis de su itinerario. En el 900 el Ariel de Rodó marcó dos pautas. Una para los intelectuales y otra para los estudiantes universitarios. Con los primeros, fijó la gran tarea intelectual de recuperar la conciencia histórica de América Latina como conjunto rompiendo las fragmentaciones aldeanas, como necesidad urgente para responder al nuevo destino. Y esto porque la emergencia de los Estados Unidos como Estado Continental Industrial incontrastable fijaba el Nuevo Paradigma de toda posibilidad de protagonismo histórico. Los atrasados países latinoamericanos separados entre sí se condenaban a la impotencia. Enseguida del Ariel, Rodó decía que nuestra cuestión de la unidad nacional se parecía aunque en escala mayor a la de Italia: reunir las patrias chicas en una "Magna Patria", de la unión continental. Esto se hizo la intuición fundamental de la generación del 900 que coincidía sin saberlo con la perspectiva simultánea de Federico Ratzel el geopolítico alemán que viendo la emergencia de los Estados Unidos anunciaba el fin de los estados nación importantes hasta entonces, y la apertura del siglo XX como la "era de los Estados Continentales" ("Industriales") únicos capaces de protagonismo histórico por eso creía que las naciones de Europa si no alcanzaban la Unión Europea quedaban fuera de la historia y auguraba que quizás solo si la gigantesca Rusia aceleraba su despegue industrializador podría competir con Estados Unidos. Solo los Estados Continentales serán los creadores en delante de la historia de nuestro tiempo. Los demás solo podrán ser periferia. Periferia de lamento, furia o silencio.

 
Así, nuestros intelectuales alcanzaron por primera vez una visión histórica totalizante de América Latina: a través de Manuel Ugarte ("El porvenir de la América española". 1910), del venezolano Blanco Fombona ("La evolución política y social de Hispanoamérica. 1911), del peruano García Calderón ("Las democracias latinas de América" y "La creación de un continente". 1912 y 1913) así como la polifacética y vasta obra del mexicano Carlos Pereyra hasta los años 20. Así se alcanzó una visión integrada de América Latina en su historia, que es condición de toda lucha en serio por la Integración. Incluso aparece en 1919 la primera visión geopolítica global del español Carlos Badía Malagrida, seguidor de Ratzel, con su obra: "El factor geográfico en la política sudamericana" (1919).

 

 
En relación a la pauta con los estudiantes universitarios les fijó el horizonte latinoamericano como razón de sus nuevas empresas generacionales. Vinieron entonces las grandes agitaciones estudiantiles desde el Congreso de Montevideo de 1908 y de la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918, que culminaron con la fundación del partido del APRA por Haya de la Torre.

 
Era ya la crisis de 1929 y el comienzo de una nueva época de América Latina: la lucha por superar las sociedades agro o minero exportadoras en la Sociedad Industrial. Haya de la Torre es el gran sintetizador de las nuevas exigencias, en sus tres dimensiones básicas: Democratización, Industrialización e Integración. Las tres se exigen recíprocamente, ninguna puede alcanzar su cumplimiento sin las otras dos. Esa es desde entonces, la gran batalla de nuestro tiempo latinoamericano. Lo intuía Alejandro Korn en 1925 cuando proponía hacer "Las Nuevas Bases".

 
De los estudiantes se había pasado a los nuevos partidos "nacional populares" pero el viraje estratégico la verdadera creación de una política sudamericana vendría con la propuesta de Perón del Nuevo ABC. ¿Qué significa esto?

 
El Barón de Río Branco pensaba que en la América del Sur, a inicios del siglo XX no era posible ninguna Liga de todos nuestros países, pero con el fin superior de utilidad a todo el continente podía hacerse una alianza de poder efectivo más sencilla y eficaz para poner a recaudo nuestra herencia y asegurar el común derecho de trabajar y prosperar en paz. Y terminaba afirmando "y el día que no haya sino un pensamiento y una acción en toda cuestión internacional que afecte a todo el continente, no habrá osadía ni arbitrariedad bastante fuerte para imponernos una vejación. Cuando ya no sea cuestión de ocupar un puerto, sino de bloquear todo un continente entre dos océanos, las cosas cambiarán sustancialmente, no sólo para la seguridad, sino para el prestigio y el rango de Sudamérica" (Ver "El Brasil. Su vida. Su trabajo. Su futuro." Buenos Aires 1908 de Luis Bernardez. Página 165-166).

 
En 1951 Perón retoma el ABC en otras condiciones históricas, ya no solo de agropecuarios sino en lucha por construir la sociedad industrial. Así la Integración se vuelve necesaria para constituir un mercado común de escala suficiente para las industrializaciones de Argentina, Chile y Brasil.

 
El mismo Perón resume así lo medular de su enfoque en un artículo firmado por Descartes en el diario La Democracia el 20 de diciembre de 1951, hecha ya su propuesta de Nuevo ABC al Brasil de Vargas y al Chile de Ibañez. Y que se titula "Confederaciones Continentales". Lo más esencial dice así:

 
"Varios estudiosos del siglo XIX ya habían predicho que al siglo de la formación de las nacionalidades, como se llamó a este, debía seguir el de las Confederaciones Continentales".
"América del Sur, moderno continente latino, está y estará cada día más en peligro. Sin embargo, no ha pronunciado aún su palabra de orden para unirse".
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"La unidad comienza por la unión y ésta por la unificación de un núcleo básico de aglutinación.
El futuro mediato e inmediato, en un mundo altamente influido por el factor económico, impone la contemplación preferencial de este factor. Ninguna nación o grupo de naciones puede enfrentar la tarea que un tal destino impone sin unidad económica.
El signo de la Cruz del Sur puede ser la insignia de triunfo de los penates de la América del hemisferio austral. Ni Argentina, ni Brasil, ni Chile aisladas pueden soñar con la unidad económica indispensable para enfrentar un destino de grandeza. Unidas forman, sin embargo, la más formidable unidad a caballo sobre los dos océanos de la civilización moderna. Así podrían intentar desde aquí la unidad latinoamericana con una base operativa polifacética con inicial impulso indetenible.
Desde esa base podría construirse hacia el norte la Confederación Sudamericana, unificando en esa unión a todos los pueblos de raíz latina. ¿Cómo? Sería lo de menos, si realmente estamos decididos a hacerlo.
Si realmente esta confederación se espera para el año 2000, que mejor que adelantarnos, pensando que es preferible esperar en ella a que el tiempo nos este esperando a nosotros".
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"Unidos seremos inconquistables; separados, indefendibles. Si no estamos a la altura de nuestra misión, hombres y pueblos sufriremos el destino de los mediocres. La fortuna nos ha de tender la mano. Quiera Dios que atinemos a asirnos de ella. Cada hombre y cada pueblo tienen la hora de su destino"............................................................................................................................

 
Este texto de Perón es de claridad meridiana. Es de señalar que para Perón era muy importante la participación de Chile por la bioceanidad de la Alianza propuesta. Pero la esencia es la unidad de Brasil y Argentina: esta es la "base operativa, polifacética, con inicial impulso indetenible".

 
Brasil es la mitad luso-mestiza de América del Sur y Argentina su principal país hispano-mestizo. Su alianza incluye necesariamente su frontera, que son Bolivia, Paraguay y Uruguay. La integración de América del Sur tiene ya su piedra fundamental.

 
El Nuevo ABC fue destruido por la oposición que llevó a Getulio Vargas a su trágico fin.

 
Por otra parte cabe señalar que hombre importante del Presidente Ibañez de Chile fue entonces Felipe Herrera, otro de los precursores de las "uniones regionales" como camino hacia los Estados Continentales, como ya la Europa con Francia y Alemania habían emprendido tal marcha.
Luego se volvió a la unidad básica de Brasil y Argentina a través de Alfonsín y Sarney, de Menem y Collor. El Mercosur es su realidad actual y su vocación la hizo explícita el Presidente Cardoso cuando en el 500 aniversario de Brasil invitó a los presidentes de las repúblicas hispanoamericanas de sudamérica, inaugurando el camino hacia la Unión Sudamericana.
La fortaleza del Mercosur ha sido reafirmada por el consenso de Buenos Aires de los presidentes Lula y Kirchner.

 
Recapitulación final. Hemos visto las vastas perspectivas de Alberdi. Perón será su gran continuador. Trascendidas ya las Bases argentinas para la superación agropecuaria del desierto, Perón puso las Nuevas Bases para el nuevo tiempo de la lucha por la sociedad industrial moderna latinoamericana su Integración y su más radical Democratización. Muchas Gracias .-

 

 
(° ) Conferencia del Prof. Alberto Methol Ferre en el Primer Congreso Internacional del Mercosur , que bajo el lema " Desde el Mercosur hacia la Patria Grande " fue organizado por el Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires y realizado en Abril 2004 , en la Ciudad de La Plata , Republica Argentina .-

El Comité Organizador al presentar al Conferencista , uno de sus miembros el Dr. Jose Carlos Gustavo De Paula , manifestó : " Para este Primer Congreso Internacional del Mercosur que realizamos bajo el lema " Desde el Mercosur hacia la Patria Grande ", es un lujo tener al Profesor Alberto Methol Ferre, historiador , pensador oriental con vocación sudamericana. En la mejor tradición artiguista , este brillante intelectual oriental , tiene desde hace varias décadas escritos varios ensayos , libros y realizado numerosas publicaciones .Al respecto quiero hacer una acotación personal : vengo leyendo a Methol Ferre desde los Años 60 en las publicaciones de aquella década , realizada por los estudiantes católicos ,la revista Vísperas, época en que asesoraba a la Conferencia de Obispos Latinoamericanos (CELAM ), época de la Conferencia de Medellín , después del Concilio Vaticano II que empezó a cambiar el rumbo del pensamiento católico en nuestra América Sureña. Y que bueno que hoy , este gran intelectual que es Alberto Methol Ferre , nos hablara en este Abril de 2004, de la temática que ha titulado De la Separación a la Integración, de Alberdi a Peron y el nuevo ABC. Sin mas tramites los dejo con el Profesor Methol Ferre.".--

 

 

 
FUENTE: FRAGMENTO DE LA CARTA DE Francisco González Guyer cuando habló con Rita Gajate Secretaria Académica de la universidad de La Plata, al conocer del fallecimiento de Methol Ferré

 
- Enviado el: Miércoles, 25 de Noviembre de 2009 10:31 p.m.

Asunto: Envío conferencia de Methol Ferre en La Plata- Argentina
Importancia: Alta

Estimado Fernando González Guyer:

Te escribe Rita Gajate de la Universidad Nacional de La Plata con
quien compartiste el Taller de trabajo en el CARI el lunes 23 de
noviembre.

Hablamos del "maestro" Alberto Methol Ferré. Te comenté que lo conocí
en un Congreso que organizamos desde el Colegio de Abogados de la
Provincia de Buenos Aires y que tuve el privilegio de escucharle en
una excelente conferencia que nos regaló. Me preguntaste si habría una
versión "desgravada"... Hoy recibí espontáneamente de un colega José
De Paula -Colegio de Abogados de San Isidro- este documento que te
adjunto. Fue un envío espontáneo ante la noticia de su fallecimiento y
con ánimo de rendirle un homenaje.

Providencial coincidencia. Aquí te estoy mandando este trabajo con la
salvedad que es una versión preliminar y que puede corregirse. Se
trata del "Primer Congreso Internacional del MERCOSUR: desde el
MERCOSUR a la Patria Grande" que se llevó a cabo en La Plata en abril
de 2004.

Ojalá te sea útil. Contá conmigo para cualquier homenaje que pudiera
escribirse o adherir desde La Plata.

Cordialmente,

Rita Gajate


 

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