CONTINUANDO EL PENSAMIENTO DE METHOL FERRÉ...
LA JUVENTUD Y LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA
“ Hay un giro geopolítico clave: se irá configurando un mundo multipolar basado en nuevas unidades de organización nacional y política; el paso del modelo de Estado Nación Industrial a los Estados Continentales Industriales. He aquí la transformación de conciencia más importante que hemos de afrontar, porque la aplicación de viejas categorías de análisis, variables y parámetros de discusión a esta nueva realidad supondría un enorme error de premisa, tropezando con conclusiones inconducentes”
MULTIPOLARIDAD
Crisis de era y nueva agenda
AUTOR:Marcos Methol Sastre - Analista
FUENTE: lA REPÚBLICA, URUGUAY
Una de las contradicciones más simpáticas (que sufrimos juntos) es la brevedad biológica del ser humano en relación a la longevidad de los procesos históricos en curso. Casi por instinto buscamos adecuarnos a nuestros plazos perentorios y circunscribirnos a la dinámica de la realidad inmediata, pero lo que pensamos y hacemos está en gran medida determinado por corrientes de acción y pensamiento centenarias (y hasta milenarias). Somos seres esencialmente históricos. Aún más, somos seres que se preguntan por su origen y su destino metafísico, por la "razón de ser" de las cosas.
La crisis supone un cambio. Cada uno de nosotros vive en permanente "crisis", de eso se trata crecer, es decir, responder a las nuevas exigencias. Los ciclos de la vida del individuo son conocidos y sabemos al menos teóricamente qué es lo que va a sucedernos con los años. Pero en la historia de nuestro mundo es distinto, somos primerizos, no hay otros mundos que nos enseñen cómo se hace. De aquí la importancia de tener un sentido rector que nos oriente y sólo puede nacer de nuestra propia humanidad, atendiendo a la lógica de la historia que ha sido y será la mundialización, es decir, la aproximación.
La mundialización o globalización para que sea armónica implica fundar relaciones de alteridad y sentar las condiciones adecuadas para ello. Esto es, desde la economía y la geopolítica proponer un sistema favorable a la aproximación. ¿Acaso una economía que se funda en la especulación y lo instrumental del hombre-consumidor puede pretender servir de modelo? A la vez ¿un orden político mundial uni o bipolar representan el mejor escenario para el diálogo intercultural y social, así como el mantenimiento de la paz?
Ensayando un breve diagnóstico del panorama global, reconocemos algunos signos y cambios de paradigma. Cuanto antes podamos asumir estos debates, menor será el trauma por la mudanza epocal.
1) Hay un giro geopolítico clave: se irá configurando un mundo multipolar basado en nuevas unidades de organización nacional y política; el paso del modelo de Estado Nación Industrial a los Estados Continentales Industriales. He aquí la transformación de conciencia más importante que hemos de afrontar, porque la aplicación de viejas categorías de análisis, variables y parámetros de discusión a esta nueva realidad supondría un enorme error de premisa, tropezando con conclusiones inconducentes. El surgimiento de "potencias emergentes" como América Latina, China e India rompen con el "atlantismo" y se pasa a la era del "pacífico" (del Océano Pacífico y del Índico).
2) Urge una resignificación de la política. Ésta no puede ser más entendida como "mera administración", para descomprimir urgencias o mostrarse como un ejercicio de contienda electoral. La política es un arte interpretado por personas que deben tener un conocimiento y compromiso con su función pública, pero convertirla en un "reality show" buscando la aceptación por sobre todas las cosas atenta contra la esencia misma de la política que es una vocación de servicio, como lo es también la educación. Y de trascendencia, porque se sirve no solo a nuestra generación presente, sino principalmente a las generaciones que vienen. Ejercitar la política con perspectiva ancha y profunda, con sentido de humildad e ideales nobles, nos hará capaces de dejar un legado a la humanidad y no caer en el cretinismo.
3) Los cambios de era, por radicales que sean, tampoco son refundaciones absolutas. Es evidente que el sistema capitalista-financiero no está en condiciones de responder a las necesidades sociales (y espirituales) del ser humano. ¿Por eso hay que desecharlo todo? No, en absoluto. Si algo hemos de rescatar es que el capitalismo ha permitido un avance tecnológico y de producción impresionantes. ¿Y la cuestión ecológica? Está a la vista que no es posible sostener estructuras que demandan grandes cantidades de energía sobre la base de la explotación indiscriminada de recursos naturales. Sin embargo, ante el aparente sinsentido que es pretender el desarrollo infinito con recursos finitos, me señaló Fernando González-Guyer "hay un recurso infinito: la creatividad humana". De eso se trata la "sociedad del conocimiento", porque hoy más que nunca, quizás, la materia prima más elemental es el conocimiento y la creatividad.
4) Finalmente está el tema de la juventud y la cultura. Si a alguien alguna vez se le ocurrió que desmovilizar a las juventudes era la mejor opción para evitar su "rebeldía", sea mediante la despolitización, la erotización y el vaciamiento existencial, pues se confundió mucho porque esa rebeldía estalló con furia e indignación. El Cairo, Santiago, Madrid, Jerusalén o Londres: rincones distintos, motivos (¿tan?) distintos. Decía J.B. Alberdi que en países donde la política no es sino dinero, una crisis de pobreza no puede dejar de terminar en crisis de gobierno, revolución y sangre. Hay sociedades que lucen enfermas, con ansiedad y ataques de pánico. Las banderas de la juventud, para ser realmente superadoras, no pueden ceder a la cultura del odio o el lamento, porque sería reconocer la propia derrota y debilidad. La historia nos enseña que cuando coexisten en una sociedad la pobreza, el resentimiento (en algunos casos hasta xenofobia) y la ingobernabilidad, se abre la posibilidad a los fascismos. Ya en Inglaterra se alza la voz contra el gobierno que ha adoptado medidas coartando en alto grado la libertad.
América del Sur, como potencia emergente que es, tiene grandes aportes para hacer al mundo. En esta primera década del siglo XXI observamos un fortalecimiento de la unidad continental que va in crescendo. El rechazo al ALCA y el nacimiento de Unasur, desplazando a la OEA en la resolución del conflicto boliviano de 2008, señalan que un polo soberano y democrático se consolida con la emergencia sudamericana. Nuestro gran desafío junto con la integración, es superar el problema de la desigualdad social. Para una verdadera inclusión, hay que redefinir el concepto de desarrollo. No basta con tener altos índices económicos de crecimiento como el PBI. La política sudamericana debe atender a: 1) La generación de empleo calificado, pasando progresivamente de las economías primarizadas a un modelo técnico-científico-industrial. 2) Políticas de población. Reordenamiento territorial, descentralización. Mirar hacia adentro del continente creando infraestructura. 3) Los dos puntos anteriores, sumados a un criterio dinámico de los procesos de integración regional para reducir las asimetrías estáticas entre los países. 4) Rescatar la tradición mestiza, histórica y filosófica de los latinoamericanos, elemento fundamental de cohesión social y superación de categorías colonizadas por un pensamiento original.
Este ejercicio de comunicación no es sino un intento de reflexión ante los dramáticos acontecimientos que se nos aparecen, como reflejo agónico y desesperado, reclamando una reconducción de los pueblos.
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